Valoración de las tres doctrinas metafísicas por la perplejidad (El acceso al ser)
Polo abre el capítulo resumiendo la valoración proporcionada por la noción de perplejidad. El idealismo sucumbe a ella: no puede cumplir su propósito de autoevidencia por la virulencia que entonces alcanza. La filosofía de Heidegger es un esforzado intento de asumirla; pero no se puede pasar de la invocación del ser, la transfiguración no se cumple y queda en tarea de adivinación. La metafísica aristotélico-tomista la acoge temáticamente, no como enigma, gracias a la prioridad del acto: interpretada como nuda potencia, queda soportada por el poder intelectual. El conocimiento del ser es efectivo, aunque no pleno o absoluto, y la analogía reconoce que no cabe desligarse de la potencialidad mental. Pero nada indica cómo detectar y abandonar el límite mental, tema más radical que el de la perplejidad.
Capítulos: 3Autores comentados: Heidegger, Aristóteles, Tomás de Aquino
Relacionados:Necesidad del abandono del límite y ausencia de guía históricaMétodo como camino y teoría como idealidad
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Necesidad del abandono del límite y ausencia de guía histórica (El acceso al ser)
Polo distingue dos cosas: que la historia de la filosofía no ofrezca guía para abandonar el límite mental, y que la advertencia del ser necesite detectarlo de modo que quepa abandonarlo. La ausencia de guía sugiere la necesidad. No dice que, si es posible, se logrará la advertencia, sino que la advertencia necesita de detección y abandono; no se pide a la historia antecedente alguno, y no se afirma una novedad completa que anule lo alcanzado. La necesidad es de método, no para inaugurar el conocimiento del ser: la advertencia es el conocimiento para el cual la presencia no es requisito sino método. La ausencia de guía no concluye la imposibilidad, sino que se desecha un método ligado a su propia posibilidad. Mientras no se abandona, el límite suple al ser y se unifica con todo saber.
Capítulos: 3
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Método como camino y teoría como idealidad (El acceso al ser)
Polo explica que método, ligado a la cuestión de una guía, es el caminar que lleva: aquello a que se va está relativamente quieto y la ganancia está en el caminar. Una guía dada en la historia sería un método constituido como tal, es decir, una teoría. En orden al ser, la teoría es la aproximación y el encuentro logrados por igualdad con el ser mismo: la equivalencia de ser y pensar formulada por Parménides. Igualado con el ser, el método tiene consistencia ontológica: es idealidad. Desde Platón la idea hace posible conocer el ser, es tanto del ser como del conocer; la idea platónica es una versión angosta de la unidad del logos. Así la teoría paraliza el ser, lo ve como consistencia y no como existencia, y de ahí nace la noción de sistema: ordo et connexio idearum.
Capítulos: 3Autores comentados: Parménides, Platón, Spinoza
Relacionados:Necesidad del abandono del límite y ausencia de guía históricaValoración de las tres doctrinas metafísicas por la perplejidad
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La esencia como lo pensado en Hegel (El acceso al ser)
Polo advierte que llama esencia (pensada) a aquello a que pertenece el ser según Hegel, dando a los términos ser y esencia un sentido distinto del hegeliano. Esencia no designa una clase de cosas ni una región de la realidad, sino la cosa misma, objeto numenal, pues nada queda en la cosa fuera de la esencia pensada. Lo pensado no es el ens rationis de la escuela ni la realidad objetiva de Descartes, y esto distingue a Hegel del pensamiento anterior. Hay que dejar a un lado todo psicologismo: la esencia no es un producto del pensar, ni hay proceso psíquico-causal. La esencia supone dos reducciones: por parte del cognoscente, reducirlo al modo de acceso a la esencia; por parte de la cosa, reducirla a objeto del pensamiento. La solidaridad entre contenido y método es tendencia característica del idealismo.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Descartes
Relacionados:El racionalismo y la existencia empíricaLas dos reducciones hegelianas y la idealidad
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El racionalismo y la existencia empírica (El acceso al ser)
Según Polo, la existencia empírica puede darse y faltar, y de ella dependen la diferencia entre lo real y lo meramente pensado, y la diferencia entre ente real y nada. El racionalismo, a medio camino entre idealismo y realismo, fija la atención en la esencia pensada: el ente real se concibe como una esencia a la que ha acontecido existir, y se adscribe a la esencia una realidad invariable antes y después de la existencia, relegada a accidente. La nada se entiende entonces como indeterminación. El programa racionalista presenta dos caras: averiguar cómo la cosa es inteligible, y cómo la inteligibilidad es la cosa, relación entre esencia y substancia que Descartes deja sin resolver. Mientras se admita la existencia empírica, la esencia no agota la cosa, y la realidad de la esencia queda por elaborar.
Capítulos: 3Autores comentados: Descartes, Kant, Spinoza
Relacionados:La esencia como lo pensado en HegelWolff, el principio de razón suficiente y la existencia de Dios
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Wolff, el principio de razón suficiente y la existencia de Dios (El acceso al ser)
Polo toma como típica la posición de C. Wolff, que se propone demostrar que la existencia se atribuye a Dios a priori. Según el principio de razón suficiente, que recoge de Leibniz, las esencias no necesarias deben recibir la existencia de otro; Dios, entonces, ha de tenerla poseyendo en su esencia la razón suficiente de su existencia: existe porque tiene la esencia divina. Es una vía afín al argumento de San Anselmo. Polo no discute su valor formal, sino que carece de sentido metafísico: se sigue concibiendo la existencia como realidad extraesencial de la esencia y se toma como punto de partida que la esencia necesita existir. El principio sustituye la mirada metafísica por una guía lógica; es índice de un problema, el del ser de la esencia. Hegel gira la atención hacia ella.
Capítulos: 3Autores comentados: Wolff, Leibniz, Anselmo, Hegel
Relacionados:El racionalismo y la existencia empíricaLa esencia tantum y la nada en Hegel
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Las dos reducciones hegelianas y la idealidad (El acceso al ser)
Polo llama reducción fundamental de Hegel a aquella por la cual el cognoscente queda determinado como modo de acceso a lo pensado en general. Cita la Ciencia de la lógica: en el saber absoluto desaparece la separación entre objeto y certeza. La subjetividad es el proceso de evidenciación de todo contenido, que lo constituye y no lo enfrenta como objeto venido de fuera. Hegel supera la separación entre contenido y forma, entre verdad y certeza, y critica la falsa evidencia de las ideas platónicas, separadas del movimiento de la razón. Así la lógica es la metafísica. La equivalencia entre ser y proceso cognoscitivo significa que el ser está por alcanzarse. Polo define la idea hegeliana como lo pensado dotado del modo de acceso al mismo: la conjunción de las dos reducciones, lo real es la esencia pensada y la realidad de la esencia es el proceso cognoscitivo.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Platón
Relacionados:La esencia como lo pensado en HegelLas tres dimensiones de la dialéctica hegeliana
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Las tres dimensiones de la dialéctica hegeliana (El acceso al ser)
Para Polo, la dialéctica hegeliana aparece constituida por tres dimensiones. La primera es el proceso cognoscitivo en cuanto, según él, resultan las esencias, o establecimiento de lo pensado: lo positivo. La segunda es el proceso según el cual el conocimiento reacciona contra la limitación del establecimiento objetivo para alcanzar el ser, marcha hacia el autoconocimiento: lo negativo. La tercera es el proceso en cuanto elimina finalmente la diferencia entre lo pensado y sí mismo. Pensar y pensado no son fácilmente la identidad: pensar lo pensado tiene como resultado lo pensado a costa del pensar, que no es resultado, y el progreso hacia el pensar requiere despegarse de lo pensado. Por eso la síntesis hegeliana no es la identidad con centro en uno u otro, sino aquella en que la conjunción de ambos se asegura contra la recíproca suspensión.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:Las dos reducciones hegelianas y la idealidadLa paralización del ser y la contradicción hegeliana
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La esencia tantum y la nada en Hegel (El acceso al ser)
Polo muestra que Hegel ve lo real exhaustivamente como esencia (todo lo real es racional) y que, recíprocamente, todo lo racional es real; de ahí la negación del reino de la posibilidad como esfera de las esencias puras. Para el racionalismo la pura esencia, esencia tantum como diría Duns Escoto, no presenta problema; para Hegel lo inteligible necesita explicación y la esencia ha de ser como tal esencia. Una esencia que simplemente existe es nada, porque no se atiende a su ser. Nada significa indeterminación o vaciedad de notas, no la materia como lo marginal a la esencia; no-esencia significa no-ser, el puro momento inicial de la dialéctica. Una esencia tantum no es una esencia: ni siquiera es inteligible. Hegel no niega el principio de contradicción, concibe un ser diferente del que éste contempla.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Duns Escoto, Spinoza
Relacionados:Wolff, el principio de razón suficiente y la existencia de DiosLa esencia como real y el proceso dialéctico frente al cambio
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La esencia como real y el proceso dialéctico frente al cambio (El acceso al ser)
La segunda reducción hegeliana consiste en aceptar que la esencia agota lo real, prescindiendo de la existencia empírica; cuando la existencia reaparezca en la Lógica tendrá otro sentido. Hegel supone que la insuficiencia está en el modo de pensar la esencia y pregunta por su ser. La esencia hegeliana no es real porque lo ya inteligible adquiera existencia: se hace real, como término del proceso en que se cifra el ser. El proceso dialéctico no tiene que ver con el cambio: los momentos no son instantes de un tiempo, no hay sujeto que sustente cambio alguno, y cada esencia se determina en su preciso momento. El ser hegeliano es graduable, procesual. El ser sólo tiene sentido como ser de la esencia, y sólo es como esencia-siendo. Polo pregunta si eso es suficiente para el ser mismo.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:La esencia tantum y la nada en HegelLa paralización del ser y la contradicción hegeliana
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La paralización del ser y la contradicción hegeliana (El acceso al ser)
Polo explica que la determinación no significa mero aumento de notas: no hay metafísica idealista fuera del sistema, pues de una esencia no cabe llegar a su ser por simple composición de notas. La dialéctica no es un proceso rectilíneo, sino curvo: es la desparticularización del ser, su emergencia de toda determinación particular. Cada esencia paraliza al ser; el paso a la siguiente requiere abandonar totalmente la anterior y resulta una contradicción, no entre entes. En la contradicción apoyada en la idea de ente, A excluye a no-A porque se afirma como A con energía entitativa. En Hegel, el ser de la esencia admite contradicción mientras no es sí mismo, y hasta la síntesis suprema no se alcanza. Por eso objetar a Hegel que conculca el principio de no contradicción es una incongruencia.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:La esencia como real y el proceso dialéctico frente al cambioEl sí mismo hegeliano frente a la mismidad entitativa
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El sí mismo hegeliano frente a la mismidad entitativa (El acceso al ser)
Para Polo, lo peculiar de la metafísica de Hegel es la idea de sí mismo, completamente distinta de la mismidad del ente. En el ente, A es idénticamente A; en Hegel ninguna esencia es en sí misma idéntica, y la identidad sólo es real plenariamente en el momento culminar. Una esencia es más idéntica con su contradictorio que consigo misma. Definir el ser como ser de la esencia representa, hasta el final, una ausencia de sí: no una ausencia de un sí mismo ya real, ni un salir fuera, sino ser ajeno a toda cuestión de sí mismo planteada según la mismidad entitativa. La identidad entitativa se determina por la idea de prioridad: unidad antecedente. El ser de Hegel no está referido a un sí mismo que sea ya, ni es un móvil: no se mueve de una esencia a otra.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:La paralización del ser y la contradicción hegelianaLa esencia como real y el proceso dialéctico frente al cambio
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El comienzo como resultado en Hegel (El acceso al ser)
Polo expone que, al negarse Hegel a aceptar una totalidad objetiva simplemente supuesta, el comienzo no puede ser un primario dato aceptado, sino resultado: una primera efectuación de pensar lo pensado. Hay que ponerlo, y al ponerlo se suprime el trayecto. Es lo inmediato, pero no como contenido o intuición, sino como resultado de una mediación en orden a la conciencia, que solo tiene carácter inmediato por ser la primera. El comenzar puro no es un círculo, porque lo rompe el binomio resultado-fundamento. El primer pensado es único y solitario; para Hegel está vacío, pues no cabe discernir notas en él: discernir comporta movimiento de la razón, y este es ulterior. Hegel no despoja al pensamiento del poder de fundar en favor del primer pensado, sino que se lo reserva de manera permanente.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Reinhold
Relacionados:El devenir como paso de ser a nadaConsecuencias de la soledad del primer pensado
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Consecuencias de la soledad del primer pensado (El acceso al ser)
Polo señala, siguiendo a Hegel, varias consecuencias de la soledad interior del primer pensado. Primera: negarse a identificar el comienzo con el yo, ni siquiera como certeza de sí; toda noción con contenido es posterior, y así se preserva la infinitud de la principialidad. Segunda: es irrelevante que yo esté pensando; vale decir, el paso cartesiano al fundamento interpretado como sum, pues la retroferencia al fundamento es contraria a su progresión y lo particulariza. Tercera: la crítica de la intuición intelectual, porque la mayor perfección del conocimiento objetivo no comporta ventaja alguna: el objeto precisivamente considerado no incluye el fundamento. Vale más empezar por la noción más vacía posible, que deja libre al fundamento. Polo recuerda que ya Platón entrevió, muy confusamente, este primer comparecido en el Parménides.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Descartes, Platón
Relacionados:El comienzo como resultado en HegelEl devenir como paso de ser a nada
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El devenir como paso de ser a nada (El acceso al ser)
Para Hegel, el ser, lo inmediato indeterminado, es en rigor nada. Polo subraya que ser y nada no se consideran como nombres de contenidos esenciales, sino en el orden de pensarlos: como lo que hay que hacer para llegar a ellos. La nada es nada-pensada, y la proposición nada es nada no es una verdad evidente, sino un impensable: la expulsión de la nada fuera del pensamiento. Pensar la nada es más que nada, es incremento puro, y esto es devenir. El devenir cabe entre el ser y la nada: es el paso efectuado por el pensar, no una oscilación entre ambos, y supera el mero rebotar entre ser y nada. Quedarse en el ser puro sería pasar a la representación, en inercia y abdicación del pensar.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:El comienzo como resultado en HegelEl ser-ahí como determinación del devenir
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El ser-ahí como determinación del devenir (El acceso al ser)
Hegel advierte que el devenir no es el último momento: no es directamente proseguible, y el intento de profundizar en él significa quedarse en él. Considerado como todo, el devenir es la existencia, el ser-ahí. Polo explica que, al desembocar en ser-ahí, el pensamiento se expresa como no logrado íntegramente según el devenir: ser-ahí expresa la no identidad del pensar, pensando como devenir, con el pensar. Por eso es la determinación negativa del devenir. Polo nota también que el ser-ahí aparece ahora y no en la primera llegada a lo pensado: la negatividad inmediata del ser puro es la nada, no la existencia, pues la existencia es un balance con que se cierra, de modo sordo y ciego, la positividad del incremento del saber. Sin control del proceso se caería en la proposición el todo forma el uno.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:El devenir como paso de ser a nadaEtwas como negación de la negación
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Etwas como negación de la negación (El acceso al ser)
Según Hegel, la negación del devenir en el ser-ahí es infecunda: no puede hacerse positiva, y su destino es ser negada. La segunda negación es el pensar restablecido en su fuerza, y a esto llama Hegel Etwas, que Polo deja en alemán porque, a su juicio, no significa exactamente algo sino algo-quizás, o provisionalmente evidente como tal. Etwas es negación de negación: evidencia que supera lo que era una amenaza de dispersión. Polo señala aquí una discrepancia. La negación de la negación recobra el ser-ahí y constituye la conexión sistemática, pero en cuanto aportado, el pensar también queda-ahí: el restablecimiento del pensar se realiza en concreto como objeto pensado, inidéntico a la evidencia. Esa reserva es la fecundidad dinámica de la negación, su persistencia cuando se había dicho realizada.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:El ser-ahí como determinación del devenirLa discrepancia: el objeto queda ahí antecedente
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La discrepancia: el objeto queda ahí antecedente (El acceso al ser)
Polo detecta que Hegel pretende imponer la hegemonía del pensamiento incluso sobre el elemento impensado, reduciéndolo a la incomparecencia del pensar que el propio progreso remedia. Para Hegel la fecundidad de la negación se debe a la inidentidad evidencia-objeto, es decir, a la inequivalencia de las dos reducciones hegelianas, y en ella muestra el pensamiento su fuerza. Polo objeta que, si la esencia pensada no es obstáculo para seguir pensando pero la inequivalencia se conserva, el objeto queda-ahí-ya, antes, en su mismo comparecer: una tercera continuación, no ulterior sino antecedente, que es antecedencia del objeto y no de la razón. Hegel no la admite, pues contradice su reserva completa de la latencia al pensamiento. Si lo pensado es impensado de modo distinto a la latencia del pensar, el punto de vista hegeliano no es radical.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:Etwas como negación de la negaciónEl comienzo como resultado en Hegel
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Límite, barrera y finito (El acceso al ser)
Para Hegel, el límite no es el no ser del otro, sino el de uno y otro, y por tanto el de Etwas en general; el límite de Etwas no es más que su ser. Polo lo interpreta como la noción expresiva de la carencia de Etwas para saturar el pensar: según el límite, el pensar asegura su no paralización. El no ser de Etwas es lo que lo hace posible, aquello desde lo cual y no hacia lo cual es. Lo puesto con su límite inmanente en contradicción con él, que le impulsa a superarse, constituye lo finito. Cuando el límite se agota como determinación negativa es barrera, y al definir algo como barrera ya se la ha superado. La barrera implica el deber ser como su otro, y la identidad de ambos es el infinito.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Kant
Relacionados:El infinito y el falso infinitoEl ser-ahí como determinación del devenir
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El infinito y el falso infinito (El acceso al ser)
Polo expone que el infinito es la toma en consideración del paso deber ser-barrera, entendido como identidad. Hegel dice que el infinito es más intenso que el primer ser inmediato, y que el espíritu, al oír la palabra infinito, se encuentra como iluminado. Pero el infinito no se yergue hecho por encima de lo finito, como en Spinoza: un infinito al lado del finito es un infinito finito, y la progresión ad infinitum es la contradicción no reducida. La auténtica unidad se halla más allá de la oscilación; en ella finito e infinito son meros momentos. El finito se suprime a sí mismo por esa infinitud, y el verdadero infinito solo puede concebirse como devenir. Polo añade que el infinito, al interpretarse como todo, precipita en presencia, ahora como idealidad.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Spinoza
Relacionados:Límite, barrera y finitoEl ser para sí y el Uno
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El ser para sí y el Uno (El acceso al ser)
Hegel llama ser para sí al ser cualitativo realizado, el ser infinito, que ha dejado atrás el carácter inmediato de la cualidad: una cosa es para sí cuando ha suprimido su ser otro. Pero el ser para sí entra a su vez en un proceso de llegada a sí mismo a partir de una inevitable inidentidad. En él el ser-ahí existe como ser para el uno, y el Uno es la realización del ser para sí como contracción a sí. Hegel se mueve por un largo rodeo, que es el tema de la cantidad, y evita la prisa de los eleatas y de Spinoza, donde el infinito es una unidad inmóvil. Polo ve en Leibniz un fallo más sutil: la suposición en lo inmediato sobreviene al final, pues las mónadas solo son abstractivamente no otras.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Spinoza, Leibniz
Relacionados:El infinito y el falso infinitoEl Uno, el vacío y la repulsión
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El Uno, el vacío y la repulsión (El acceso al ser)
En el Uno, dice Polo siguiendo a Hegel, la relación consigo precipita como realidad firme pero abstracta. El Uno es unidad absoluta, pero lo que es en sí no le pertenece más que a él: trae consigo, como su establecimiento, la inidentidad. De ahí el vacío, la nada puesta en el Uno, que aparece como cualidad del uno en su inmediatividad. En la representación, uno como ser-ahí, átomo, y vacío se ven uno al lado del otro. Pero el vacío es razón de movimiento, pues es vacío del uno. La distinción entre uno y vacío es la relación negativa del Uno consigo, que es la repulsión: la salida del Uno hacia unos fuera de él que no son más que unos. Quien pone los múltiples es la repulsión, y por eso los unos múltiples no están recíprocamente supuestos.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:El ser para sí y el UnoEl infinito y el falso infinito
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El otro y el momento en Hegel (El acceso al ser)
Polo expone que para Hegel el ser-ahí no es lo que es por sí mismo, y por eso su determinación consiste en ser otro. Para la reflexión exterior, meramente comparativa, Etwas y otro son una sola y misma cosa; cuando juega el dinamismo del pensar se ve que otro no es otro que Etwas sino en sí, otro de sí mismo. Etwas se conserva en su no-ser-ahí; lo que subsiste sin ser dejado es lo que Hegel llama momento. Ser en sí y ser para el otro se oponen como dos contenidos objetivos, pero la evidencia nueva los reúne como determinaciones de un solo Etwas. A lo que en el estadio cualitativo realiza la unidad del en sí y su otro momento, el ser en él, se le llama determinación: la evidencia por encima de la distinción uno-otro.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:Etwas como negación de la negaciónLímite, barrera y finito
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Atracción y repulsión (El acceso al ser)
Polo expone que, según Hegel, la repulsión es la extensión de los unos al vacío: un ser-ahí propio a la vez del todo y de los múltiples, que se refiere a ellos como exclusión recíproca. A esta reunión en uno solo de muchos unos la llama Hegel atracción. Con ella no se frustra el intento de llegar al uno, pero la atracción no es todavía la llegada, sino el mantenimiento: si terminara, estaríamos ante un uno inerte. La diferencia entre el uno y el múltiple se reduce a la que implican las relaciones entre atracción y repulsión. Salir de sí, repulsión, y ponerse como uno, atracción, son inseparables. La atracción representa la idealidad de los unos existentes: negando y engendrando a la vez al uno se suprime a sí misma, y el uno es este devenir. Polo señala que el tema es ahora lo introducido como inseparabilidad.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:La cantidad como indiferenciaLa medida: unión de cualidad y cantidad
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La cantidad como indiferencia (El acceso al ser)
Hegel define la cantidad como precisión devenida indiferente al ser. Polo señala que esto la hace intrínsecamente calculable: el cálculo es manejo, no evidencia, y la cantidad es indiferencia de lo evidente a la evidencia. La supresión de lo inmediato ha llevado a una objetividad hueca y amorfa, que se continúa de manera obvia como continuidad, sin fisuras ni esfuerzo, y se presta a todo manejo. La discreción es también inmediata, o más exactamente momento inmediato: la toma en consideración del continuo, que no precipita como estar ahí y vuelve a sumirse en la continuidad. Son ejemplos de cantidad pura el espacio, el tiempo, la materia, la luz, el yo: multiplicidades que representan un correr fuera de sí, una reproducción incesante y espontánea de su unidad. Hegel aduce esta indiferencia como solución de las antinomias kantianas.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Kant
Relacionados:El cálculo aritmético y la autoalineación del pensamientoAtracción y repulsión
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El cálculo aritmético y la autoalineación del pensamiento (El acceso al ser)
Para Hegel el número es una precisión indiferente, inerte: el impulso a la actividad y sus relaciones le vienen de fuera. Conjunto y unidad son sus momentos opuestos, y entre ellos hay diferencia cualitativa. Hegel pregunta qué vale el cálculo aritmético en orden al despliegue inmanente del concepto, y responde que sus combinaciones no le son inherentes sino exteriores: el objeto de la aritmética es el pensamiento abstracto de la exterioridad, el pensamiento puro cuyo objeto es la autoalineación del pensamiento. Polo comenta que las relaciones del cálculo no suponen progreso: como iguales o desiguales, uno y conjunto no se piensan entre sí. La precisión exige la suspensión del conjunto, que es el grado o cantidad intensiva. El cuantum preciso resulta de la identidad entre intensivo y extensivo, y es el Etwas cualitativo, un resultado modesto e improsegüible.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:La cantidad como indiferenciaEl cuantum y la progresión cuantitativa
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El cuantum y la progresión cuantitativa (El acceso al ser)
Polo expone que el cuantum preciso es negable en la prosecución: el cuantum deviene otro, y el más allá, que es él mismo un cuantum, vuelve a producir la fuga, y así indefinidamente. Según Hegel, la progresión no es una marcha hacia delante, sino repetición de una sola cosa: postulación, supresión, nueva postulación; es impotencia del negativo para impedir la vuelta de lo que suprime. Polo lo describe como un fallo de la evidencia, y esta marcha sin parada termina, con palabras de Kant, en la caída o el vértigo: la descomposición de la objetividad, la perplejidad. El número fraccionario es la primera relación cuantitativa emergida, finito pero no inmediato; en el cociente diferencial los miembros ya no son cuantos, y la desaparición del carácter cuántico no es el cero, sino carácter cualitativo. Surge así la relación.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Kant
Relacionados:El cálculo aritmético y la autoalineación del pensamientoLa medida: unión de cualidad y cantidad
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La medida: unión de cualidad y cantidad (El acceso al ser)
En la relación potencial el cuanto es el contenido de la relación misma como cualidad del cuanto; así se suprime la inmediatez cuantitativa y la cantidad pasa a cualidad: es la medida. Hegel dice que en la medida se reúnen la cualidad y la cantidad. Polo intercala largas glosas: la indiferencia es el inacabamiento del pensar; la exterioridad es no consideración, extrema alienación; si se fuerza la pensabilidad de la exterioridad cuantitativa, adviene la cualidad, y esto es un retroceso. La mirada correcta mantiene la exterioridad como diferente de la determinación, preparando considerarla a una con ella: no es una identificación temática, sino una nueva evidencia introducida, síntesis de cantidad y cualidad como momentos de su consideración. Polo pregunta si el pensamiento, por sobrevenir, es el conocimiento ejercido de lo impensado antes, y responde: en modo alguno.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:El cuantum y la progresión cuantitativaLa materia, el sustrato y la indiferencia absoluta
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La materia, el sustrato y la indiferencia absoluta (El acceso al ser)
Polo recoge que, para Hegel, la unidad que persiste a través de los cambios de medida constituye la materia, la cosa verdaderamente permanente e independiente. Todo más allá es infinito, y por eso la materia lleva en sí la determinación de la infinitud: es unidad continuada más allá. La transformación de lo cualitativo en cuantitativo se efectúa sobre su unidad, y su base es un sustrato que realiza la unidad entre los dos. La indiferencia que puede llamarse absoluta deriva de la negación de todo estado definido del ser, de la cantidad, de la cualidad y de la medida, y es el sustrato. Pero la materia no es todavía el concepto libre. Polo observa que la materia, reducto de la objetividad impensable, tiene que ceder ante el ataque del pensamiento, y así adviene la esencia: el ser, por la supresión del ser, deviene simple ser-consigo.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:La medida: unión de cualidad y cantidadLa cantidad como indiferencia
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La autoconciencia como identidad (El acceso al ser)
Polo presenta la noción hegeliana de identidad como la culminación del sistema. Hegel no pregunta qué implica la autoconciencia, sino qué implica el sí mismo como tal, y la respuesta es la autoconciencia. Esta significa una dualidad de sujeto y objeto, pero si conocer es conocerse, el objeto debe ser el mismo sujeto. El carácter de sí mismo está inseparablemente unido al proceso cognoscitivo, por el cual el objeto es y el sujeto comparece. La fórmula A es A tiene su sentido en el sujeto es el objeto, solo en la autoconciencia; no es la fórmula del ente. Lo conocido no es imagen ni copia de algo real fuera de la conciencia, ni una adaequatio, pues así se recaería en el ente: el objeto es el sí mismo del sujeto. En la autoconciencia el ser, como ser de esencia, es idéntico consigo mismo.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel
Relacionados:La autoconciencia fuera del ámbito de la posibilidadLa inidentidad y el devenir
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La autoconciencia fuera del ámbito de la posibilidad (El acceso al ser)
Según Polo, si Hegel analizase la autoconciencia de modo puramente formal, quedaría adscrita como mero posible y surgiría la pregunta de si existe. Pero para Hegel esa pregunta no es legítima: la autoconciencia es sacada del ámbito de la posibilidad y concebida como real, sin necesidad de prueba de existencia. No se trata de que la existencia esté implicada en la idea; se trata de una intención metafísica y no meramente noética. En el racionalismo, la esencia es razón suficiente de una existencia colocada, que ocupa un lugar: la esencia divina existe fuera de mi mente. Hegel dejó atrás ese componente espacial: la realidad de la autoconciencia es inmanente, sin que esto signifique que yo, como realidad fáctica, sea la autoconciencia. Hegel ve metafísicamente lo pensado, y en Wolff la contingencia es algo extrínseco a la esencia.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Wolff
Relacionados:La autoconciencia como identidadLa inidentidad y el devenir
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La inidentidad y el devenir (El acceso al ser)
Polo define la inidentidad como la comprensión metafísica de cualquier esencia que no sea la autoconciencia: el ser antes de la síntesis definitiva. Si los racionalistas buscan la existencia en la esencia sin encontrarla, Hegel busca la identidad y no la encuentra; pero concluye que la esencia es inidéntica, y así deja de ser plenamente pensada. La no identidad es entonces algo de significación real y no una mera categoría lógica: así como el sí mismo está implicado en la autoconciencia, en cualquier otra esencia está implicado el no sí mismo. A carece de la realidad de sujeto y tiene ser en cuanto es pensada. Si A intenta ser A, se encuentra con no-A: esto es devenir. Por eso el devenir no es un saltar entre esencias contradictorias separadas, sino una redonda búsqueda del sí mismo.
Capítulos: 3Autores comentados: Hegel, Wolff
Relacionados:La autoconciencia como identidadLa dialéctica no es una lógica especial
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La dialéctica no es una lógica especial (El acceso al ser)
Polo sostiene que la dialéctica hegeliana no puede interpretarse como una clase especial de lógica, distinta de la tradicional pero en su mismo plano. Cuando Hegel dice que la identidad no es diferencia y por tanto es diferencia de diferencia, no habla de la identidad como puro objeto: si se atuviera a la objetividad sería un vulgar malabarista y no habría tensión que diera lugar al proceso. Hegel prescinde de toda referencia al ente y se queda con la pura noción de identidad, desligada de la mismidad positiva del ente, pero no considerada solo lógicamente. Si negara el principio de contradicción en el plano del ente, no habría dialéctica posible. En la identidad entre identidad e inidentidad, la identidad no es sí misma mediante la inidentidad; por eso A es no-A no tiene valor copulativo, sino que previamente A es inidéntica.
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La primera reducción hegeliana: el sujeto al método (El acceso al ser)
Polo llama primera reducción hegeliana la de la subjetividad al método, y afirma que equivale a renunciar a que la subjetividad comparezca íntegramente antes del final. La continuación del proceso es lo mismo que la incomparecencia de la integridad subjetiva. Pero el cumplimiento del final se presta a un escamoteo de dicha integridad: la síntesis es eternidad y en ella lo anterior es recogido; además, aunque el método culmine, no está asegurado que la realidad del sujeto cognoscente crezca hasta la Idea. Polo precisa que no sugiere que el sujeto sea algo más o distinto del método, ni que el pensar esté fuera de lo pensado: lo que se quiere decir es que el sujeto no es real en relación a una intensificación del pensamiento. Lo externo a lo pensado no es ejercicio, sino perplejidad, y el ser del sujeto no está en el método.
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La segunda reducción: la integridad primaria de lo pensado (El acceso al ser)
Polo describe la segunda reducción como la asignación a lo pensado como tal de una integridad de principio: lo pensado es el lugar propio de la comparecencia, y lo que no está ahí, en el lugar de pensado, no está en el mundo ni en ninguna otra parte. Esa integridad excluye plenamente la extramentalidad. La continuación del proceso, ejercicio de la principialidad, es posible por ella: sin la perfecta idoneidad de lo pensado para la comparecencia, la marcha del pensamiento no podría comenzar. El método, dice Hegel, es el medio de adquirir conocimiento; si puede culminar, es porque el objeto tiene carácter terminativo: es aquello a que se pasa y en que al final se descansa. Por eso el objeto es necesario en la síntesis, como elemento de estructura de la identidad. Polo concluye que la primera reducción depende de la segunda, y su equivalencia es una incongruencia.
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El fracaso hegeliano y el objeto como límite (El acceso al ser)
Polo explica el fracaso hegeliano por la dependencia de la primera reducción respecto de la segunda. La diferencia entre un objeto y el sí mismo no obedece a ningún contenido concreto, sino al carácter de pensado: es una limitación constitutiva del entendimiento humano que el conocimiento no constituya una autoconciencia real. No sabemos qué significa autoconciencia; quien lo impide es la objetividad. El objeto no hace imposible la autoconciencia, sino que hace de imposibilidad: es la no autoconciencia. Lo pensado, al surgir, está en su presencia, y esta es el límite de la introducción del pensamiento, porque redunda en el objeto; se cifra en una presencia infinitamente anticipada. De ahí la necesidad de abandonar el pensamiento en general para alcanzar la realidad del sujeto, la existencia humana. Polo concluye: henos ya ante el límite del pensamiento.
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