Discrepancia entre ser y pensar (El yo)
Polo comienza señalando que Heidegger advierte una discrepancia entre pensar y ser, que es lo que sucede en la tragedia. En rigor, quien primero lo vio fue Kierkegaard, a quien describe como un romántico de última hora, con toda la conciencia desgraciada de Hegel, patético e irónico; su uso del pseudónimo significa que al escribir él no es. Heidegger lo dice de manera más escueta, menos tremendista, con una postura más madura, aunque la de Kierkegaard sea más aprovechable religiosamente. Polo sostiene que si Heidegger hubiera conocido bien la distinción real, no habría considerado una tragedia que el ser se distinga del pensar, que se sea además de pensar. Heidegger capta que, si soy además de pensar, mi pensar es como una frustración de mi ser: el pensar no me sirve para ser.
Capítulos: 5Autores comentados: Heidegger, Kierkegaard
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Carácter de además (El yo)
Polo recuerda que ha hablado en otros lugares del carácter de además de la persona humana: yo soy además de pensar. En una línea significa que tengo un despliegue más alto que el pensar; en otra, lo que Heidegger capta, que mi pensar es como una frustración de mi ser. Con ello estamos también por encima de la vida: el esse como vida no es el yo, pues todo animal es real en cuanto que vive, pero ninguno es un yo. Solo el hombre es un yo, y eso lo hace semejante a Dios, aunque la desemejanza ha de ser mayor que la semejanza, como siempre en la analogía. Esa desemejanza, que solo sabemos por fe, estriba en que el hombre no tiene réplica en su interior; el carácter de además no se replica en el modo de ser objetivado.
Capítulos: 5Autores comentados: Polo, Heidegger, Escoto, Tomás de Aquino
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El yo pensado no piensa (El yo)
Polo formula que el yo pensado no piensa. Si el yo es inseparable de su realidad, el yo pensado está mal pensado: el término del conocimiento intencional del yo no es el yo real. Con caballo entendido entiendo bastante bien el caballo existente, porque la intencionalidad resuelve el conocimiento de la realidad que no soy yo; pero no resuelve el problema del yo, porque cuando estoy pensando, sum, pero ese sum no se comunica al cogito. El yo es real en tanto que conoce, pero no en tanto que es conocido. Para los griegos Dios es conocimiento de sí, pero no el hombre; Tomás advierte que conciben a Dios como inteligencia de sí. Conocerse no puede hacerse en términos objetivos, porque el objeto es intencional. Y la noción de yo pienso no piensa. En Dios no es así.
Capítulos: 5Autores comentados: Polo, Tomás de Aquino, Brentano, Hegel
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Identidad sujeto-objeto (El yo)
El problema crítico, que el idealismo quería resolver con una identidad objeto-sujeto, planteado respecto del sujeto y no de la cosa, resulta mucho más agudo. Polo rechaza ese inmanentismo antropocéntrico: es un camino impracticable, una superficialidad, porque es imposible que lo pensado sea ser. Que el yo sea conocido no es para él denominación extrínseca, pues el yo es cognoscente; pero el yo conocido no es yo real. Por eso no se resuelve por la identidad sujeto-objeto como pretende Hegel; el asunto es más alto. Hegel ve en la autoconciencia la forma suprema de predicación y pone la conciencia como condición de realidad del sujeto. Polo responde que la existencia humana no puede ocupar el lugar de objeto desde un punto de vista trascendental, y que hoy es obvio que la identidad sujeto-objeto es falsa.
Capítulos: 5Autores comentados: Hegel, Fichte, Descartes, Marx
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Befindlichkeit y sentimiento (El yo)
Para que la filosofía existencial sea posible, la existencia humana debe ser su propia manera de conocerse. Ante la crítica del idealismo, Heidegger recurre a la Befindlichkeit, el encontrarse, el sentirse: un sentimiento que, sin desdoblarse en sujeto y objeto, da noticia de sí mismo en sus propios términos. Polo ve ahí un recurso no simple: en cuanto hay discernimiento, lo que tengo ante mí no soy yo. Pone ejemplos: el dolor de muelas informa de sí mismo y la alegría se consuma en sí misma, sin remitir a la lotería que la motivó. El sentimiento es menos informativo que el conocimiento intencional, pero informa de mí mismo. Alegría y tristeza se distinguen por el tono. Heidegger no confiesa la fuente, pero se nota la influencia de Natorp, que objetó a Husserl que no hay conocimiento del ego.
Capítulos: 5Autores comentados: Heidegger, Husserl, Natorp, Hartmann
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Inidentidad de la criatura (El yo)
Polo sostiene que Heidegger conserva la pretensión de encontrar alguna traza de identidad en la existencia, aunque descalifique la identidad sujeto-objeto, y por eso su esfuerzo acaba en una quiebra: el yo no es idéntico, porque una existencia realmente distinta de su esencia no puede serlo. Ni siquiera el yo como existencia es idéntico a sí mismo, pues si lo fuera, cuando pensara saldría otro yo. Polo toma muy en serio la distinción real descubierta por Tomás: no hay identidad relativa o parcial; lo que no es idéntico es realmente distinto, y el único ser idéntico es Dios. Su identidad permite la tripersonalidad; la criatura espiritual, en cambio, es unipersonal y no tiene réplica en sí misma. Advierte que la identidad se confunde a veces con la unidad o con la mismidad; en El ser I la presenta como el Origen.
Capítulos: 5Autores comentados: Tomás de Aquino, Heidegger, Polo
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Ateísmo heideggeriano (El yo)
Para Polo, la pretensión de identidad por parte de la criatura es ateísmo puro: la pretensión de ser autosuficiente al margen de Dios. Si me consumo como idéntico, Dios es completamente extrínseco a mí. Que el yo pensado no piense permite decir que el yo es existencia, pero no que esa existencia sea idéntica; el acto de ser idéntico es Dios, y un ser realmente distinto es un ser creado. Si el yo es un proceso de producción no es creado, y si es una Befindlichkeit tampoco: es una situación macabra, el ateísmo heideggeriano. Heidegger no pudo tematizar al hombre en orden a Dios, al menos en lo publicado: en la Selva Negra tenía un crucifijo, pero en sus libros no hay nada de eso, porque si soy una Befindlichkeit no me relaciono con Dios.
Capítulos: 5Autores comentados: Heidegger, Polo
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Estructura inalterable de la conciencia (El yo)
Polo analiza la fórmula cartesiana yo pienso algo. La conciencia es claridad de algo y para alguien, y a ese alguien lo llamamos yo. En un segundo momento puede decirse yo pienso que yo pienso, pero esa conciencia refleja sigue implicando un yo indisoluble y a priori de la claridad: la estructura no se modifica por la reflexión, que solo cambia el contenido de lo claro, y lo claro en la conciencia no es el cognoscente. Interpretar el sujeto como soporte permanente detrás de los actos conscientes carece de valor trascendental, porque también aparece como pensado. La respuesta de Hegel convierte la autoconciencia en el ser del yo. La respuesta a Hegel toma en cuenta esa estructura inalterable, y a partir de ahí la filosofía existencial se aparta de él y del racionalismo.
Capítulos: 5Autores comentados: Descartes, Hegel, Heidegger
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Dasein (El yo)
Para Polo, la existencia humana es el ser de la conciencia, pero no aparece en ella como lo claro: en la conciencia aparece lo claro en lugar de la existencia. Dasein expresa que toda conciencia existe, pero que su existencia no está colocada en la conciencia misma; hay que mirar a la existencia de la conciencia y no al hay, a lo que hay en ella. El Dasein es el lugar del ser, el ahí del ser, y ese ser es el ser del pensar, pero el ser del pensar no es el pensar. Es imposible que haya acto de pensar sin acto de ser. Polo llama existencia al acto de ser, y precisa que en el hombre su ser es co-existencia. Esto no es una tesis irracionalista, y la existencia no puede ocupar el lugar de objeto.
Capítulos: 5Autores comentados: Heidegger, Hegel, Fichte, Descartes
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Acto de pensar y acto de ser (El yo)
Polo recurre a la terminología tomista: no es lo mismo acto que ser, porque hay un acto que es el acto de ser, pero no todo acto lo es. Conocer es un acto, pero el acto de conocer no es el acto de ser. Por eso es imposible que la persona, si es el acto de ser humano, sea el pensar, y menos lo pensado. El haber es el acto de pensar, pero el acto de pensar no es el acto de ser. Visto desde el objeto, la existencia es un no predicado, un puro hecho: lo que le pasa a Descartes con el sum. El sum es el sum del cogito, pero que lo sea en términos de acto no significa que el cogito como acto sea el sum como acto. La filosofía moderna olvida ese acto, que Aristóteles investiga en el nous en acto.
Capítulos: 5Autores comentados: Tomás de Aquino, Aristóteles, Descartes
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Reflexión e identidad (El yo)
A quien pregunta si se confunden conocimiento directo y reflejo, Polo responde que el objeto es irreal, intencional: decir que el yo pensado no piensa es como decir que el fuego pensado no quema. Pero lo segundo es una denominación extrínseca para el fuego, mientras que decir que el yo pensado no es el yo real afecta al yo. Polo admite que el espíritu reflexiona, pero la reflexión no es identidad: yo pienso que soy, y eso no significa que ese yo pensado exista. La existencia es irrepetible reflexivamente; la reflexión no es la identidad real, que sería el reddere in se ipsum de Proclo. La autopresencia es imposible: al decir A es A se supone A, de modo que A no es el ejercicio de la identidad. Ningún objeto tiene valor real, porque no puede reducirse a sí realmente.
Capítulos: 5Autores comentados: Proclo, Tomás de Aquino, Hegel
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Crítica a Hegel y a Marx (El yo)
Polo observa que Lukács fue el primero en advertir el propósito de Heidegger, alertando de que sostiene que la dialéctica es falsa; hubo entonces una conspiración de silencio contra él. Compara a los marxistas con el aristotélico de Pavía que no quiso mirar por el telescopio de Galileo. Ante Heidegger, un marxista se siente desarbolado: o deja de ser marxista o lo silencia. Para Polo, Marx es tan idealista como Hegel, incluso más, pues el famoso materialismo dialéctico es un cuento; estructuralmente el hombre para Marx es una autoconciencia en términos productivos, y el modelo marxista es el hegeliano. Marx y Hegel dejan de contar filosóficamente en cuanto aparece Heidegger. Polo añade que la crítica del idealismo debe tener alcance trascendental: Hegel no solo ha falseado al hombre, sino que no ha advertido bien qué significa autoconciencia.
Capítulos: 5Autores comentados: Hegel, Marx, Lukács, Heidegger
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