Desplome de la filosofía sistemática (Escritos menores (1991-2000))
Polo diagnostica que hoy se produce «demasiada filosofía desencantada»: un escarmiento, una frustración acumulada. Seguramente se ha derrumbado la filosofía sistemática, cuyo máximo representante es Hegel. Se estima irrealizable lo que Hegel intentó y que, tal como lo plasmó, no cumple su promesa de alcanzar el saber absoluto, es decir, un saber terminal que pondría fin a la historia. Según Nietzsche, si lo dicho por Hegel fuera verdad, la filosofía posterior sería un apéndice superfluo. Husserl intentó reponer el sistema, pero no lo logró. La filosofía sistemática es la filosofía de la conciliación, y cuando las antinomias se agudizan conciliar resulta muy difícil. De ahí la desmoralización de la filosofía académica, una «originalidad» reactiva que limita el alcance del conocimiento y el conformismo del «pensiero debole». Nuestra situación está determinada en gran parte por el fracaso del idealismo alemán.
Capítulos: 8Autores comentados: Hegel, Nietzsche, Husserl, Wittgenstein
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Ateísmo del lenguaje (Escritos menores (1991-2000))
Polo atribuye al primer Wittgenstein la crítica a la filosofía: obedecería a pseudoproblemas detectables por vía lingüística y habría que curarse de ella atendiendo al estudio del lenguaje. Fingir esa terapéutica comporta que las preguntas últimas no existen o ni siquiera pueden plantearse; dicho en serio, domina entonces el ateísmo, que es la muerte filosófica de la filosofía. No es un ateísmo militante, sino cuestión de palabras: se sostiene una equivocidad total entre Dios y lo que el hombre puede decir. Es un ateísmo místico, parecido a la postura de Buda, y un ateísmo de la lógica, constitutivamente atea. Las cuestiones últimas serían sinsentidos puros y la filosofía una pseudosemántica que termina en autojubilación. Aristóteles diría que eso es transformarse en una planta; y a Nietzsche cabe objetarle que su lenguaje concede que existe Dios.
Capítulos: 8Autores comentados: Wittgenstein, Buda, Aristóteles, Nietzsche
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Homo habilis y homo sapiens (Escritos menores (1991-2000))
Polo distingue estrategias evolutivas. Hay especies surgidas por adaptación al medio, cuyos individuos se subordinan por entero a la especie. Otra estrategia modifica el medio mediante actividad técnica: es el homo habilis, que en vez de adaptarse adapta el medio a él, con una técnica comunitaria. Después aparece el homo sapiens, el animal racional: proyectar su trabajo exige pensar, y pensar significa suspender la relación factiva y quedarse solo ante algo que está delante, para reanudar la acción inventivamente. El conocimiento se hace hegemónico respecto del hacer: el sapiens es el hiperhabilis. Entonces en el hombre la especificación pasa a segundo lugar y lo más importante es el individuo, pues solo él piensa: yo, tú, él; es absurdo decir «ça pense». Su relación con el universo no es homeostática, y el problema ecológico muestra que el éxito técnico no está asegurado.
Capítulos: 8Autores comentados: Tomás de Aquino
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Persona superior a la especie (Escritos menores (1991-2000))
A un ser vivo que es superior a su especie lo llama Polo persona; no es un nuevo individuo, sino el único que tiene inteligencia, pues la especie no piensa. La relación del individuo humano con la especie es un problema auténtico que el hombre debe afrontar, y esto justifica la filosofía de la cultura y la ética. Cada ser humano está referido a la especie, pero no enteramente finalizado por ella. Recuerda la sentencia de Tomás de Aquino: el ángel es un ser espiritual que agota su especie; el hombre, en cambio, es una persona que no la agota, y esto significa «animal racional»: pertenecer a una especie, no agotarla y ser superior a ella. La esclavitud fue una mala solución del problema. Polo sostiene que hay distinción real entre el ser personal y la esencia: el sujeto inteligente tiene que realizar la especie, de carácter virtual.
Capítulos: 8Autores comentados: Tomás de Aquino
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Necesidad de filosofar (Escritos menores (1991-2000))
Para Polo, el hombre es tan curioso que no tiene más remedio que filosofar: su vivir no es el del vegetal ni meramente animal. Por su constitución misma tiene que plantearse las cuestiones últimas; si no, deja de ser hombre y se convierte en un homínido. No tratar de ellas implica no tratar del hombre: tras la muerte de Dios vendría la muerte del hombre, y solo quedarían palabras. El hombre filosofa porque es animal racional: si fuese solo racional o solo animal no lo haría, y los ángeles no filosofan. Ser animal racional es fuente constante de problemas que apuntan a ultimidades. Por eso hay que reivindicar la filosofía y que haya gente dedicada a ella muchos años: la madurez del filósofo llega tarde, no cabe la precocidad del matemático, y las crisis son frecuentes.
Capítulos: 8Autores comentados: Aristóteles
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Filosofía en diálogo (Escritos menores (1991-2000))
Polo sostiene que la filosofía se cultiva en diálogo: leer libros es una gran cosa, pero no basta. Recuerda que, según Aristóteles, no es buena señal que todos estén de acuerdo. El lenguaje humano no es solo comunicativo, pues esto lo cumplen también los animales: su cumbre es el diálogo, que es un contraste. Ponerse de acuerdo sobre lo que ya se sabía es redundante; hay que buscar el acuerdo por crecimiento del saber. Con la televisión no se puede discutir. El diálogo se basa en que cualquier interlocutor es sapiens y es la mejor relación entre el hombre como persona y como ser específico. La intersubjetividad del lenguaje no es propiamente un uso (pragmática), sino poner en contacto intimidades. El diálogo tiene carácter agonístico, pero es un juego de suma positiva. Y una cosa es enterarse y otra entender.
Capítulos: 8Autores comentados: Aristóteles, Habermas
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Filosofía interdisciplinar (Escritos menores (1991-2000))
Polo propone una filosofía flexible y viva, ocupada de asuntos que de entrada pertenecen a otras ciencias. Desde Galileo las ciencias se desvincularon de la filosofía; contienen mucho conocimiento humano, pero si se las deja solas se deshumanizan y pierden significado, como advierte Husserl. Una ciencia aislada no tiene logos, y su hegemonía descoyunta al ser humano. No hay que vivir desde la ciencia, sino utilizándola: el hombre no es la ciencia que ha hecho. Por eso solo los filósofos son capaces de interdisciplinariedad. Pone el ejemplo de la evolución: la biología la estudia, pero pertenece a la filosofía precisar el estado de la cuestión; la inteligencia tiene que ser directamente creada. Husserl dijo que la ciencia moderna es un voto de pobreza en materia de conocimiento, y ahorrar en inteligencia es pereza mental. Tampoco hay física sin metafísica.
Capítulos: 8Autores comentados: Husserl, Galileo
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Metafísica simétrica (Escritos menores (1991-2000))
Polo afirma que hoy no se puede ser realista si la antropología es solo una filosofía segunda: hace falta una antropología trascendental. La metafísica estudia lo trascendental y la antropología también, pero los trascendentales humanos no son los metafísicos: el ser humano es «otro» ser. La filosofía moderna detecta por primera vez el tema de la subjetividad, que Polo prefiere llamar persona, pero de manera insuficiente, y de ahí su desplome. Sin libertad no hay creación, y sin libertad no hay persona: la persona es el ser creado libre. Su equivocación es la metafísica simétrica: ampliar la temática con las categorías griegas, con las que no cabe entender el sujeto y la libertad. Los griegos descubrieron que el ser es fundamento; los modernos, que la libertad lo es. Hay que seguir haciendo metafísica, sin endosar al ser personal sus categorías.
Capítulos: 8Autores comentados: Plotino, Aristóteles
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Bien difusivo y amor efusivo (Escritos menores (1991-2000))
Como ejemplo de la diferencia entre los trascendentales metafísicos y los antropológicos, Polo observa que en Aristóteles el primer principio es amable, pero no ama: el amor no es un trascendental. En metafísica es trascendental el bien, pero no el amor; en antropología, el amor es un trascendental personal. El bien es difusivo; el amor, efusivo, y entre ambas palabras hay una diferencia semántica colosal. El ser efusivo se da sin perder; el difusivo da lugar a un inferior. Difundirse es ser participado; efundirse es mantener el otorgamiento en el mismo nivel. Lo intersubjetivo solo es posible por efusión. Nietzsche es testigo: terminó agarrado al cuello de un caballo que no podía mantenerse de pie; con el igual no cabe relación, pues un sol es frío para otro sol. La compasión es propia del difusivo; del efusivo, la misericordia, que busca al semejante y levanta al otro al propio nivel.
Capítulos: 8Autores comentados: Aristóteles, Nietzsche
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Abandono del límite mental (Escritos menores (1991-2000))
Es el método que Polo propone, de su exclusiva competencia, y que explora desde hace cuarenta años; no es un método en el sentido de las ciencias. Parte de dos extremos: precisar en qué consiste el límite del conocimiento intelectual y aprovechar que la inteligencia no tiene fondo de saco y es infinita, tesis de Tomás de Aquino. Si se detecta el límite, eo ipso se abandona: ir más allá del límite es ejercer la infinitud intelectual. No es lo mismo ir más allá de modo que reaparezca el límite, pasando de objeto a objeto, que hacerlo abandonándolo; el límite es el pensar objetos. Prefiere «abandonar» a «superar». No es irracionalismo, sino un intelectualismo intenso, ni idealismo. Se considera un tomista rebelde y continuador: hacer hoy filosofía es abandonar el límite.
Capítulos: 8Autores comentados: Tomás de Aquino, San Anselmo, Hegel, Nietzsche
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El yo pensado no piensa (Escritos menores (1991-2000))
Según Polo, al abandonar el límite se ve que hay dos realidades, aparte de Dios, cuyo conocimiento objetivo es inadecuado: la persona humana y el ser extramental. Del yo formula: el yo pensado no piensa. El yo no puede ser conocido como objeto pensado porque ningún objeto piensa, sino que es pensado; puedo pensar «yo soy yo», pero no dotar de carácter real a ese yo objetivado, pues los objetos qua objetos no son reales. Quienes dicen que el sujeto es una palabra sin sentido se quedan cortos. El yo solo es yo en cuanto existe: solo puedo conocer propiamente que soy si no lo conozco objetivamente. Del ser extramental, el acto de ser, hay conocimiento objetivo de las cosas, pero no de su ser; cosa es ya una objetivación, una metafísica prematura. El ser personal no se advierte, se alcanza.
Capítulos: 8Autores comentados: Tomás de Aquino, Hegel
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Eximir de ser al objeto (Escritos menores (1991-2000))
Polo formula así el límite: en la proposición «A es A» o «A es B», A ya está supuesta. Se conoce algo más que A, pero no se conoce mejor a A; el conocimiento objetivo es supositivo, y pasando de objeto a objeto se incrementa, pero no se traspasa el objeto. Suponer equivale a eximir: al conocer objetivamente se exime de ser al objeto, y eximir de ser es el límite mental. La operación no produce el objeto, y ese es el error de Kant; el objeto es puramente intencional, exento de ser real. Puede ser iluminación de lo real, pero no conocimiento de la radicalidad del ser, que si no es no es nada. Lo que se contradistingue de lo real es la intencionalidad, el objeto pensado qua objeto, no la nada. Reconoce que estas expresiones son metafóricas y solo preliminares.
Capítulos: 8Autores comentados: Kant
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El ser no es presente: persistir (Escritos menores (1991-2000))
Conocer intelectualmente es presentar: la operación es presencia y lo conocido, lo presente. Si el ser fuese real en presente, habría que concluir con Parménides que lo mismo es ser y pensar, pero esa es una extrapolación de la presencia, y Parménides es el adversario frontal de Polo. Detectar el límite mental es detectar la presencia, abandonar lo presente y advertir el tema del ser. En metafísica el tiempo es indicio del persistir: ser no contradictorio no significa estar presente, sino persistir, el comenzar que ni cesa ni es seguido. El principio de contradicción del libro gamma es de índole parmenídea y se reduce a la presencia; para el ser, lo contradictorio es dejar de ser. Persistir es el acto no detenido en lo actual. Tampoco la inmortalidad es un inerte seguir en presente, ni la libertad se consuma en presente.
Capítulos: 8Autores comentados: Parménides, Aristóteles, Heidegger
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La filosofía como amanecer (Escritos menores (1991-2000))
Polo se pregunta qué papel juega un filósofo en el panorama de futuro, y recuerda que Hegel sitúa la filosofía en el atardecer, con el ave de Minerva. Estas dificultades, dice, las plantea el idealismo y no afectan a un filósofo realista: más que de resultados, la filosofía se ocupa de principios, de lo primero, y por eso puede señalar rutas. Su símbolo no es la melancolía de la tarde ni el mediodía, sino el amanecer. La filosofía siempre está comenzando y vuelve a comenzar en cada hombre; el disparo inaugural del vivir es la búsqueda. El filósofo no es un iluso, pero sí un ingenuo, pues nunca hemos hecho bastante; la filosofía convoca, es decir, reúne y articula. De ahí que sin ella sea difícil una auténtica universidad.
Capítulos: 13Autores comentados: Hegel, San Agustín, Dante
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Conciencia y subjetividad en Millán-Puelles (Escritos menores (1991-2000))
Polo comenta la doctrina de Millán-Puelles sobre el despertar de la conciencia y la pausa o sueño. Lo primero que señala es que la conciencia de sí comporta la distinción de la subjetividad respecto de la conciencia; por tanto la conciencia solo puede ser inadecuada. Si la subjetividad es sustancia, la conciencia sería un accidente. La conciencia no es lo afectado por su cese y su recuperación, y la solidaridad de la conciencia recuperada con su recuperación es inmediata y no reflexiva; por eso no puede decirse que el conocimiento del yo como subjetividad sea objetivo. Observa una alusión discrepante a Kant: si la conciencia fuera trascendental, habría conciencia de las pausas, no pausas efectivas. Y el yo no puede ser pensado, porque es pensante. Se pregunta si se puede decir que la subjetividad es un acto.
Capítulos: 14Autores comentados: Antonio Millán-Puelles, Kant, Aristóteles
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Facticidad del yo (Escritos menores (1991-2000))
Polo recoge de Millán-Puelles que la facticidad del yo expresa la índole de lo que es antes que nada factum, algo dado con lo que me encuentro. Si la conciencia es un acto hecho, constituido por la subjetividad constituyente, y esta también es constituida, hay entre ambas cierta afinidad y por eso puede haber intermitencias. Polo subraya que la facticidad del yo no puede identificarse con una constitución meramente objetiva, puesto que el yo es cogitans y no cogitatum; esto elimina que sea intencional o representativa. La diferencia entre dormido y despierto permite hablar de conciencia como distinta del sujeto constituyente y del carácter constituido de este. Esta consideración es previa a cualquier crecimiento de la intelección, pues primero hay que estar despierto. Los demás actos se acompañan de la conciencia de modo concomitante.
Capítulos: 14Autores comentados: Antonio Millán-Puelles, Kant
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Ktésis y khrésis: sueño y vigilia en Platón y Aristóteles (Escritos menores (1991-2000))
Polo observa que en Platón y Aristóteles el sueño y la vigilia no se refieren a una subjetividad, sino que se entienden, según el gran descubrimiento aristotélico, desde la distinción entre potencia y acto. En Platón hay un preanuncio en la distinción entre ktésis y khrésis, posesión y uso, del Teetetos, con la imagen de la jaula: la mente está de antemano vacía, y los pájaros son lo cognoscible; tenerlos guardados es ktésis y tomarlos en la mano es khrésis, es decir, pensar en ellos. En el Protréptico se caracteriza al hombre dormido por poder cambiar al movimiento. Platón formula también la dificultad de distinguir sueño y vigilia, que no puede resolverse en el orden sensible ni en el del logos. Para Polo, la distinción debe referirse a un condicionamiento de la inteligencia: la constitución corpórea del hombre.
Capítulos: 14Autores comentados: Platón, Aristóteles
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Filosofía, madurez y jerga (Escritos menores (1991-2000))
En la entrevista, Polo responde que el filósofo puede retirarse para escribir, pero no aislarse: en cuanto escritor ya piensa en los demás. La filosofía no es propiamente una vivencia; tiene carácter universal y cierto carácter científico, y las ciencias son un derivado suyo: es una protociencia o madre de las ciencias. Es además una cuestión de maduración: un matemático está en su mejor momento a los treinta años, mientras que el filósofo empieza a saber lo que es la filosofía hacia los 45 o 50. Cuesta muchos más años entrar a fondo en ella que enterarse de una teoría económica o física. Su lenguaje es una jerga, como la de la medicina, pero la filosofía se puede expresar en lenguaje ordinario, y así ha procurado hacerlo. Los sabios de experiencia, como el «Séneca» de Pemán, son más que filósofos: el filósofo es solo amante de la sabiduría.
Capítulos: 19Autores comentados: Pemán
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Física de causas y física matemática (Escritos menores (1991-2000))
En el prólogo al libro de Jorge Mario Posada, Polo recoge como objetivo sentar la distinción y compatibilidad de la física matemática con la física filosófica. La física matemática moderna exigió rechazar la física filosófica de Aristóteles, pero ya desde comienzos del siglo XX se duda de que ese planteamiento pueda ser el único. La física de causas, que continúa las causas predicamentales y su relación recíproca, es estrictamente contemplativa: el hombre conoce la esencia física, el orden del universo material, sin intervenir en su despliegue ni siquiera poseerlo cognoscitivamente. La física matemática, en cambio, sigue la apropiación objetiva de lo físico requerida para la intervención técnica, inseparable de la tarea que Dios encomienda al hombre al crearlo. Las dos son compatibles e integrables en la sabiduría: no es lo mismo conocer el universo desde su dependencia de Dios que conocerlo en orden a la tarea humana.
Capítulos: 21Autores comentados: Aristóteles, Jorge Mario Posada
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Abandono del límite mental como método de la física (Escritos menores (1991-2000))
Polo explica que el método que ha llamado abandono del límite mental estriba en la superación del conocimiento meramente intencional u objetivo. El límite mental se introduce con la operación inicial de la inteligencia, la abstracción, a la que corresponde un hábito que permite dos líneas de operaciones: las generalizantes y las que suele llamar propiamente racionales. Estas últimas, ejercidas sin perder la iluminación del hábito, conocen las causas físicas de modo no intencional, por contraste o pugna entre la prioridad real de la operación y la de las causas. La limitación de la física matemática se debería a que no practica dicho método, pues la matemática es el conocimiento objetivo en sentido más puro. En la física de causas se renuncia incluso a la posesión intelectual del universo, y su carácter sapiencial reside en la humildad.
Capítulos: 21Autores comentados: Jorge Mario Posada
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Profesor universitario e insatisfacción (Escritos menores (1991-2000))
Preguntado qué significa ser profesor universitario, Polo responde que dos cosas: la docencia, transmitir lo que uno conoce a otras generaciones, y el incremento del saber, es decir, la investigación; un profesor que no investiga no puede enseñar y se queda anclado y anticuado. Hace falta además diálogo con los alumnos y relación con el claustro mediante equipos de investigación y seminarios; la universidad necesita doctores. La filosofía tiene en la universidad una función central porque se dedica a las cuestiones más profundas, y la interdisciplinariedad evita que la universidad sea un ente aislado. Todo hombre tiene una filosofía, a veces falsa o poco cultivada. Sobre su satisfacción, dice ser más bien un insatisfecho: satisfecho viene de satis-facere, y le queda camino por recorrer; lo que le alegra es tener discípulos, no solo alumnos. Advierte que la masificación mata a las universidades.
Capítulos: 24
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