Tener jerárquico del hombre (La antropología griega, cristiana y moderna)
Polo resume que la antropología griega más madura define al hombre como el ente capaz de tener. No es una mera cosa, ni es Dios, que como estricta identidad consigo mismo está más allá del tener: el hombre es un ser intermedio, por encima del ente físico y debajo de la divinidad. Esa capacidad admite análisis, porque no se posee siempre de la misma manera. Al tratarse del tener considerado en el ser, la diferencia es jerárquica: depende de la intensidad con que se tiene, no de la cantidad ni sólo de lo que se tiene, sino del modo de tener. Toda jerarquía implica dependencia, y en las actividades esa dependencia se expresa en la fórmula medio-fin: lo inferior es medio respecto de lo superior. Aristóteles distingue tres niveles.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles
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Hacer y plexo (La antropología griega, cristiana y moderna)
El primer nivel del tener es el hacer: el hombre construye un mundo y es un habitante. El hacer es constructivo y da lugar a configuraciones, a artefactos. Por ser un tener, comunica a los artefactos su misma capacidad de tener, de modo que se constituye un ámbito medial en el que los artefactos se tienen unos a otros y se refieren según un remitir que Polo llama plexo, con una palabra de los traductores de Heidegger. En Ser y Tiempo, Heidegger repite esta vieja idea de la tenencia y comienza su interpretación del hombre apelando a su actividad pragmática. Estas cosas de la vida, los khrémata o prágmata, asuntos y utensilios, son indispensables, pero no son en rigor entes físicos; y lo necesario no debe confundirse con lo más noble. Como son interrelativos, no son cosas en sentido absoluto.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles, Heidegger
Relacionados:Tener jerárquico del hombrePosesión inmanente y objetoOcio y negocio
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Posesión inmanente y objeto (La antropología griega, cristiana y moderna)
El segundo nivel es la posesión inmanente, propia de las operaciones cognoscitivas. A diferencia del hacer, no terminan fuera ni se ejercen sobre un sustrato preexistente al que moldean: no salen de sí, sino que exponen lo conocido al poseerlo. El entender tiene lo entendido, y éste es el modo de tener objetos. Polo distingue objeto de cosa: objeto es lo poseído por la operación inmanente; el color en tanto que está siendo visto es un objeto tenido por el acto de verlo. La operación inmanente es superior a la práctica: tener objetos es más que tener cosas desde el punto de vista del tener. Eso no significa que el objeto sea más importante que la cosa, pues la posesión inmanente de cosas es imposible; la posesión del cuerpo humano es extrínseca y más débil.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles
Relacionados:Hacer y plexoTeoría como forma más alta de vidaVerdad como dimensión absoluta de lo real
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Verdad como dimensión absoluta de lo real (La antropología griega, cristiana y moderna)
Polo contrapone el plexo práctico y la operación inmanente. Los artefactos son interrelativos en el orden de los medios y por eso no son cosas en sentido absoluto: la realidad no puede ser tenida prácticamente en tanto que absoluta. En cambio, la operación inmanente sólo es posible en orden a lo absoluto de lo real. Por eso el conocimiento humano, aunque no posee absolutamente lo real, posee una dimensión absoluta suya, a la que se llama verdad. De ahí se explica que el plexo ordenado por relaciones mediales esté subordinado al conocimiento, que en su más alta forma suele llamarse contemplación. Polo advierte que esta palabra es una traducción no del todo exacta de la palabra griega teoría.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles
Relacionados:Posesión inmanente y objetoTeoría como forma más alta de vidaHacer y plexo
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Teoría como forma más alta de vida (La antropología griega, cristiana y moderna)
Para Aristóteles, dice Polo, la teoría es la forma más alta de vida. Los hombres la ejercemos de modo intermitente; Dios la ejerce siempre y por eso Dios existe. En el libro XII de la Metafísica Dios es un ser viviente intelectual, pura teoría. Nosotros no somos pura teoría, pero en cuanto la ejercemos hay algo divino en nosotros; por tanto, la teoría está por encima de la práctica. Polo da la razón a Aristóteles, aunque añade algo que éste no tiene en cuenta: que también la voluntad es capaz de operaciones perfectas o teleológicas, descubrimiento cristiano. Con todo, mientras la práctica sea un medio, es inferior a la teoría. Galileo decía que la teoría es el capitán y la práctica el soldado: a lo superior le corresponde una función directiva.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles, Galileo
Relacionados:Verdad como dimensión absoluta de lo realOcio y negocioSaber y civilización occidental
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Ocio y negocio (La antropología griega, cristiana y moderna)
Polo explica la relación entre negocio y ocio a partir de la superioridad de la teoría sobre la práctica. El hombre hace, en definitiva, para estar en condiciones de no hacer nada, desde el punto de vista de la configuración. Negocio es la negación del ocio. El ocio no significa de ninguna manera pereza, sino estar libre, descuidado de las urgencias de la vida, y poderse dedicar a la actividad más noble, que es pensar. Así, mientras la práctica sea un medio, queda subordinada a la teoría. Esta convicción, que debemos en gran parte a los griegos, fue asumida enteramente por la civilización cristiana. Polo señala también que quienes se centran en la práctica se sorprenden de que las ideas afecten a sus negocios, y sin embargo las favorecen o las perturban.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles
Relacionados:Teoría como forma más alta de vidaHacer y plexoSaber y civilización occidental
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Saber y civilización occidental (La antropología griega, cristiana y moderna)
La convicción griega de que lo superior tiene una función directiva ha sido asumida por la civilización cristiana hasta el punto de institucionalizarla. Para Polo, la única civilización que cultiva institucionalmente el saber, y para la cual el saber es uno de los factores de su propia trayectoria histórica, es la occidental. Las universidades son la institucionalización de la idea clásica y fermento de la única cultura en que rige el lema de aumentar el caudal de conocimientos como tarea colectiva y factor importante de la dinámica social. La alta estima por las ideas dio lugar a la ciencia y a la investigación sin las que Occidente es incomprensible. Como la teoría enriquece la práctica, Occidente es también una gran civilización pragmática, aunque ambas líneas se disocian a menudo en la conciencia.
Capítulos: 2Autores comentados: Griegos, civilización cristiana
Relacionados:Teoría como forma más alta de vidaOcio y negocioOperación inmanente como medio abierto
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Operación inmanente como medio abierto (La antropología griega, cristiana y moderna)
Según Polo, los griegos advirtieron que hay en el hombre otra forma de posesión que se sigue de las operaciones inmanentes cuyo principio es inmaterial. Eso indica que la operación inmanente es a su manera un medio, no lo más alto: la inmanencia no es lo más íntimo ni lo más radical. Pero de ella se sigue siempre una mejora o un empeoramiento, y esa vinculación a una consecuencia que la supera señala también su dignidad. Está abierta hacia arriba y hacia abajo, suficientemente enraizada para dirigir la práctica y dar paso al enriquecimiento interior. La posesión práctica, en cambio, es finita y, por su debilidad, sujeta a pérdidas y cambios: nos ponemos o quitamos un vestido, entramos o salimos de la vivienda, lo que implica modas y estilos. La posesión inmanente, aunque no siempre se ejerce, deja rastro en la subjetividad.
Capítulos: 2Autores comentados: Griegos
Relacionados:Posesión inmanente y objetoVirtud como segunda naturalezaHiperformalización
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Virtud como segunda naturaleza (La antropología griega, cristiana y moderna)
El rastro que la operación deja siempre en el principio ejecutor se llama virtud o, si es negativo, vicio. Las operaciones son para las virtudes, que realmente perfeccionan al hombre. La virtud es el punto en que el tener toma contacto con el ser del hombre, la conjunción de lo dinámico con lo constitucional. Es permanente, queda incorporada de modo estable y supera la condición de ejercicio o no ejercicio de las operaciones inmanentes: por eso es una segunda naturaleza. Absolutizar la razón oscurece la virtud, pues la intelección humana es esporádica y la divina es eterna. Visto desde la virtud, el hombre es beneficiario de su actividad, y víctima si es equivocada: ahí está la clave de la antropología trágica. Sócrates decía que es peor cometer injusticia que sufrirla, porque el que la comete se hace malo.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles, Sócrates
Relacionados:Operación inmanente como medio abiertoEgoísmo y autorrealizaciónHiperformalización
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Egoísmo y autorrealización (La antropología griega, cristiana y moderna)
Para Polo el sujeto humano es beneficiado por una especie de rebote con el que su operar se le incorpora en forma de virtud. Por eso los objetivos egoístas son contradictorios en el fondo: el beneficio realmente intrínseco no se alcanza proponiéndoselo como una meta lejana y externa, sino como añadidura debida a la naturaleza posesiva del hombre. La virtud, fin más alto en el hombre mismo, no puede conseguirse en directo, porque no es un objeto ni una cosa. El egoísmo es una pretensión superflua y desorientada; egotismo, filantropismo y virtuosismo son unilaterales, y lo social y la virtud son inseparables. Tampoco tiene mucho sentido autorrealizarse como si el hombre fuera un artefacto: la naturaleza humana se auto-finaliza, y su fin no es asunto técnico. Un animal no puede recibir ese premio que se llama virtud.
Capítulos: 2Autores comentados: Sócrates
Relacionados:Virtud como segunda naturalezaFelicidad y fuerza de adhesiónHiperformalización
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Felicidad y fuerza de adhesión (La antropología griega, cristiana y moderna)
Una antropología que prescinda de la virtud, dice Polo, es deficitaria y pesimista. Reducir las posesiones a las tenencias manuales, a lo contante y sonante, es un empobrecimiento grave, porque se renuncia en definitiva a la felicidad. El plexo práctico está sujeto a contingencias, con éxito pero también fracaso; en cambio, nadie puede quitar la virtud, posesión tan estable que en ella coinciden la naturaleza humana y su actuación. El fin de la vida es la felicidad, dice Aristóteles: poseer lo que conviene más adecuadamente sin temor a perderlo. Algo se pierde porque lo poseído es corruptible o porque falta fuerza de adhesión. La capacidad de adherirse enteramente es característica de la virtud; quien no tiene virtudes no puede ser feliz, pues sin virtud somos inconsecuentes e inconstantes.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles
Relacionados:Virtud como segunda naturalezaEgoísmo y autorrealizaciónHacer y plexo
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Hiperformalización (La antropología griega, cristiana y moderna)
La virtud prepara para una nueva actuación y es, según Polo, el factor de hiperformalización humana: perfecciona la facultad y la fortalece, y así amplía el ámbito de lo posible. Por eso la vida humana no es un proceso serial, como lo entienden los positivistas: A posibilita B y B posibilita C, pero A no hace posible C, porque sólo el incremento formal logrado desde B abre la posibilidad de C. El cálculo presenta como posibles ciertos proyectos con los recursos disponibles, pero cuenta con lo dado. La hiperformalización no es un aumento de recursos, sino la innovación del principio de los actos, una renovación de la iniciativa. Si la teoría es el capitán y la práctica el soldado, la virtud convendría llamarla el general. La hiperformalización es lo antimecánico en el hombre.
Capítulos: 2Autores comentados: positivistas
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Paralelismos culturales y budismo (La antropología griega, cristiana y moderna)
Sobre la relación de la cultura griega con las orientales, Polo señala que su influencia se hace intensa en el helenismo, y que la de Egipto es lateral: Heródoto la dio a conocer, pero ni Platón ni Aristóteles jugaron esa carta. Distinto es el asunto de los paralelismos, que expone desde Tomás de Aquino: la Suma contra los gentiles dice que todos los pensadores entrevieron que Dios es sabiduría, logos, pero ninguno vislumbró el Espíritu Santo, es decir, que Dios es amor. Para Polo, la negación de la teoría en Dios es la clave del budismo, y por eso suele decir que Buda es el ateísmo lógico: no niega que Dios exista, sino que Dios es puro silencio, pura inactividad, incluso intelectual. Buda es contemporáneo de los primeros filósofos griegos.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino, Buda, Heródoto
Relacionados:Teoría como forma más alta de vidaSaber y civilización occidentalTener jerárquico del hombre
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