La esencia humana como disponer (Persona y libertad)
Polo distingue realmente el acto de ser de la persona y su esencia. La esencia de la persona no es la del universo: ésta se perfecciona por la causa final, que es extrínseca, mientras que la naturaleza racional se perfecciona según hábitos, que son intrínsecos. Por eso el hombre es esencia en un sentido eminentemente verbal, y a su esencia Polo suele llamarla disponer, realmente distinta de la libertad pero coherente con ella. Disponer remite a lo disponible, pero del disponer como tal no se dispone: es indisponible. Yo dispongo de todo según mi esencia, pero de mi esencia no puedo disponer. Un disponer disponible sería una anulación del mismo disponer. A través del trato con lo disponible el disponer se mejora, sin hacerse por ello disponible.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino
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Ética de la esencia y lo disponible (Persona y libertad)
Polo sitúa aquí la raíz de la ética, o una manera de enfocarla antropológicamente: puedo «disponer de» menos de mi esencia, porque entonces la trato como si fuera disponible. Se abusa de la esencia confundiendo el disponer con lo disponible, en una doble dirección: creyendo que lo disponible es el disponer (la tontería de la moral del éxito) o creyendo que con mi esencia puedo hacer lo que me dé la gana, cuando la única manera de disponer de ella es según ella. Primera formulación de una ética de la libertad: no confundas tu esencia con lo disponible ni lo disponible con tu esencia. Kant hablaba de respeto; aquí cabría decir: ¡persona, respeta tu esencia! No respetarla es una abdicación, el intento de encontrarse en ella, que equivale a querer ser como Dios, pues la persona es distinta realmente de su esencia.
Capítulos: 2Autores comentados: Kant
Relacionados:La esencia humana como disponerManifestación libre y Narciso
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Manifestación libre y Narciso (Persona y libertad)
El hombre no es un ser necesitante; la libertad no necesita. Ser libre es no estar sujeto al imperio del necesitar y, por tanto, poder aportar, ser capaz de manifestación. Disponer y manifestar son equivalentes, y la manifestación de una intimidad es una manifestación libre, poderosa. Al lado de ella, lo que los griegos llamaban apofansis o epifanía es poca cosa, porque es una manifestación necesaria, que emana de un principio que se tiene que manifestar y puede ser tomada como simple apariencia. El disponer, en cambio, es manifestativo de la intimidad y por eso es otorgante. Cabe, sin embargo, el antropocentrismo: hacer de Narciso y decir «¡detente, esencia mía, eres tan hermosa!». Pero en el momento en que el hombre se enamora de su esencia, la estropea; se ha marchitado, se ha corrompido.
Capítulos: 2Autores comentados: Goethe
Relacionados:La esencia humana como disponerReflexión y vacilación íntima
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Reflexión y vacilación íntima (Persona y libertad)
Polo se declara poco partidario de la reflexión, del reddere in se ipsum: si soy capaz de manifestarme, ¿para qué volver sobre mí?, y si soy además, ¿para qué recuperar? Una antropología vertida en la estructura del necesitar es equivocada, reflexiva. La filosofía alemana ensalza la reflexión, con una fuente explicativa clara en Lutero, pero la persona no es reflexiva. Enamorarse de la propia esencia sería una reflexión abortada, una vacilación íntima. A quien objete que la reflexión difunde, Polo responde que el prius y el posterius, aunque sean simultáneos, implican degradación; esa objeción vierte la estructura de la reflexión en el trascendental bonum, según el bonum est diffusivum sui. Pero el bonum es un trascendental metafísico, no personal: el trascendental personal es el amor, superior al bonum.
Capítulos: 2Autores comentados: Lutero, Liber de Causis
Relacionados:Manifestación libre y NarcisoSimetría y macla de causalidad e identidad
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Simetría y macla de causalidad e identidad (Persona y libertad)
Asumir la reflexión conduce a la simetría, procedimiento propio de la filosofía moderna y erróneo. Entre los griegos hay una macla del principio de identidad y el de no contradicción, que hay que deshacer: la identidad es originaria, es Dios; la no contradicción es el acto de ser del universo. Hay un tercer primer principio, la causalidad, que tampoco debe maclarse con la identidad. Si intento identificarme con mi manifestación, se introduce una pseudoidentidad, construida, maclada con la causalidad. Que Hegel sostenga que el absoluto es el resultado repite, con proceso dialéctico, la causa sui spinozista, enteramente reflexiva. Polo recuerda que la persona no es causa sui, ni Dios tampoco; Ángel Luis González la entiende en sentido formal. El carácter de además excluye la simetrización: la persona no se replica y la manifestación de la persona no es persona. Es preferible no ser idéntico que ser pseudoidéntico.
Capítulos: 2Autores comentados: Hegel, Spinoza, Ángel Luis González, Fichte
Relacionados:Reflexión y vacilación íntimaLa esencia humana como disponer
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Libertad esencial y hábitos (Persona y libertad)
Polo distingue la libertad humana (trascendental, en el orden del actus essendi) y la libertad del hombre (manifiesta, en el orden del disponer; libre disposición). La primera captación de la libertad no es trascendental sino esencial. La esencia humana se distingue de la del universo porque el hombre adquiere hábitos: su esencia es una perfección adquirida pero intrínseca. Tomás de Aquino dice que una naturaleza, principio de operaciones, no es libre; el gozne por el que la libertad toma contacto con la naturaleza es el hábito. La libertad empieza con los hábitos, en la esencia, y es una vertiente, una extensión o redundancia de la libertad personal, no una réplica de ella. La esencia del hombre es libremente efusiva, y por eso podemos denegar; la libertad electiva, el «si-no», es derivada. Y la libre disposición no significa que la esencia sea disponible.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino
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Hábito intelectual e iluminación de la operación (Persona y libertad)
Si los hábitos son actos y perfecciones de la facultad, los intelectuales han de ser iluminaciones de las operaciones por el intelecto agente, carácter personal del intelecto. En Aristóteles el intelecto agente ilumina los fantasmas, suministrando especies impresas a la inteligencia; Polo considera que también son iluminables las operaciones, pues la operación conoce el objeto pero no se conoce objetivamente. Sin intelecto agente los hábitos son imposibles. Polo propone verlos como una cibernética intrínseca: si la salida es tenida en cuenta para una nueva operación, hay hábito. Iluminar la operación, que es el límite mental, permite abandonarlo y alcanzar un conocimiento superior al operativo; por eso el conocimiento de los primeros principios es habitual. El hábito no es causado: la luz mental está por encima del causar. La inteligencia como facultad no es libre, ni lo es la abstracción; son libres los hábitos.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles
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Hábito lingüístico y mentira (Persona y libertad)
Para Polo el primer hábito es el hábito lingüístico. Hablar es libre: puedo hablar o no hablar y, cuando hablo, hablo libremente; si no, sería un loro, que sólo repite sonidos. El lenguaje es manifestación, está en el orden del disponer. Lo disponible no es el lenguaje mismo, sino lo que con él se expresa y el aparato fonativo. Aristóteles repara en que los dientes sirven para masticar y la lengua para saborear, y que sirvan para hablar es una perfección sobreañadida; lo mismo los pulmones, hechos para respirar. Esa perfección la toma a su cargo el disponer y la eleva, mediante el saber hablar. Mentir sería hacer del lenguaje un disponible: con ello se destruye el lenguaje, pues una mentira no es una manifestación. Un lenguaje embustero no es lenguaje; la mentira es parásito de la verdad.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles
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Voluntad e inteligencia en la libertad (Persona y libertad)
La comprensión clásica sostiene que la libertad es una propiedad de la voluntad, pero Polo advierte que eso no es la libertad trascendental: no somos libres porque ejerzamos actos voluntarios libres, ni porque podamos mentir, ni porque pensemos lo que nos dé la gana, que sería arbitrariedad. La voluntad es otra vertiente de la libertad, y está en el orden de la disposición: también el querer es manifestativo. Una inteligencia sin voluntad no es posible, ni una voluntad sin inteligencia; la afinidad de ambas está en que son de la persona, como manifestaciones o disposiciones de la libertad. Se suele pensar que la voluntad antecede a la inteligencia, pero nihil volitum quin praecognitum. Preguntar cuál es antes introduce la causalidad, e incurre en simetría. Los hábitos de los primeros principios son libres, pues abandonar el límite es una propuesta libre.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino
Relacionados:Libertad esencial y hábitosLibertad como dominio sobre principios
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Libertad como dominio sobre principios (Persona y libertad)
Polo suele decir que la libertad, en orden al problema del conocimiento de los primeros principios, es el dominio sobre principios: no los que son mi propia naturaleza, sino los principios extramentales, los primeros. Dominio no significa «hago lo que quiero»; es un poder de esencializar, un dominio esencializante. Desde este punto de vista se puede establecer una jerarquía: el hombre puede esencializar el ser del universo, cosa que éste no puede, aunque eso está en el orden de la libertad trascendental. El hábito es un dominio sobre principios; también hay libertad de la voluntad, que es dominio en otro sentido. Con ello no se agota la libertad, que es un trascendental descriptible de muchas maneras: inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud, discontinua y recomenzar (en relación con la historia), o capacidad de no desfuturizar el futuro.
Capítulos: 2
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Hábito categorial y cuerpo humano (Persona y libertad)
Aristóteles señala en las Categorías una categoría exclusiva del hombre: el échein o tener categorial, retomado por Tomás de Aquino y Sánchez Sedeño. Los ejemplos son el vestido y el anillo: el hombre tiene un cuerpo capaz de adscribirse cosas, y por eso se viste; a un animal puede ponérsele un anillo, pero no se dice que lo tenga. Aquí se rastrea por qué la propiedad es de derecho natural. Frente a Protágoras, Aristóteles admite que el hombre es medida de las cosas, pero sólo como hábito categorial. Ello exige que el cuerpo humano no esté terminado, sino en potencia: el alma no lo organiza del todo. El ejemplo más claro, que recoge Tomás de Aquino, es la mano, potencial y capaz de multiuso, a diferencia de la pezuña. Para Polo, ahí ya está la libertad.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles, Tomás de Aquino, Sánchez Sedeño, Protágoras, Platón, Gehlen
Relacionados:Imaginación constructiva y conversión al fantasmaLibertad esencial y hábitos
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Imaginación constructiva y conversión al fantasma (Persona y libertad)
Polo señala que el hombre es capaz no sólo de las artes, sino de un uso activo de su imaginación, que no es la animal. Según Tomás de Aquino, el intelecto abstrae pero luego convierte al fantasma; si no convierte, no conoce los abstractos de modo determinado. Tomás añade que a veces no hay fantasmas y los inventa: eso equivale a decir que el uso intelectual de la imaginación por parte del espíritu es todavía más activo que el uso del cuerpo. Sin imaginación el hombre no sería técnico y las manos no servirían para nada. Ninguna otra dotación cognoscitiva es constructiva de suyo; la imaginación lo es solamente por influjo de la inteligencia, que puede sacar fantasmas de donde no los hay. Polo habla también de imaginación simbólica, y de un campo inmenso de investigación antropológica. Estas observaciones concurren en mostrar que el hombre es libre.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino
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Hiperteleología y naturaleza autoperfectible (Persona y libertad)
La inteligencia no es mera facultad: adquiere hábitos por su propio operar, de modo que el operar redunda en el principio y lo perfecciona como tal. Nada en la naturaleza es así; una vaca es esencia sólo en cuanto ordenada, incluida en la unidad del orden. El hombre, en cambio, es una esencia de suyo, naturaleza autoperfectible, lo cual es hiperteleológico: puede transformar los fines en medios, cosa que sólo hacen el hombre y el ángel, y por eso es capaz de fin último. Ahí está la libertad esencial; sin ella los fines están dados de antemano, como en un perro o una vaca. Polo critica a Kant, que desconoce la virtud y no sabe cómo el hombre es esencial. Tomás de Aquino sostiene que una naturaleza libre es contradicción: el enlace son los hábitos. Quien ataca la noción de hábito es Lutero.
Capítulos: 2Autores comentados: Kant, Tomás de Aquino, Lutero
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La esencia del hombre es «de» la persona (Persona y libertad)
Polo suele emplear el adjetivo para el ser y el genitivo para la esencia: ser humano, esencia del hombre. La esencia es de, depende del ser. Aunque no sea persona, porque se distingue realmente, es de la persona; el «de» expresa suficientemente la unidad. A quien objete un dualismo, Polo responde que es la objeción de Suárez, que entiende la distinción real como distinción cosa-cosa. Tomás de Aquino dice que la persona tiene respecto del hombre carácter de todo, y que el alma separada no es persona; Polo conserva la intención última, pero no acude a la persona como todo: la persona es el esse animae, distinctio realis, y el alma separada no lo es, pero tampoco unida. Un acto de ser sin esencia quedaría aislado y amputado, pues el acto de ser se aplica y se continúa. Por eso la antropología como ontología regional se queda corta.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino, Suárez
Relacionados:Efusión frente a bonum difusivoCrítica de las nociones de todo y de perfecto
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Crítica de las nociones de todo y de perfecto (Persona y libertad)
Para Polo el todo no es un trascendental, sino una pseudonoción aplicable al todo material o cuantitativo; decir que Dios es el Todo le parece un error, panteísmo, pues el todo lo es respecto de la parte. Las filosofías de la totalidad, como la de Hegel, son modales, no trascendentales, y también lo es el ser omniperfecto de Leibniz. Tampoco diría Polo que Dios es omniperfecto: perfecto viene de perficere, cumplir acabadamente; lo perfecto es la causa final en el universo y el hábito en la esencia humana. La perfección es una culminación esencial, y no se aplica al origen, que es superior a lo perfecto: Dios es más que perfecto porque es originario. Tampoco la criatura es parte de Dios, que no tiene partes y es el mysterium simplicitatis; su simplicidad se aclara con la noción de origen. El carácter de además va contra el acabamiento.
Capítulos: 2Autores comentados: Hegel, Leibniz, Tomás de Aquino
Relacionados:Aliquid y res no son trascendentalesLa esencia del hombre es «de» la persona
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Aliquid y res no son trascendentales (Persona y libertad)
Polo propone hacer un expurgo de los trascendentales medievales. La persona no es una cosa, la esencia tampoco, y la res no le parece trascendental. El aliquid tampoco: el algo es la cosa pensada, y solamente hay algo en tanto que pensado; objeto y algo se convierten. El aliud quid no es una diferencia suficientemente aguda: con él lo máximo que se piensa es el choristón platónico, la diferencia entre ideas. Platón coloca las ideas en el cielo, pero el tópos de la idea, como dice Aristóteles, es el nous; el nous poietikós refuta el platonismo, y las ideas son en tanto que pensadas. Si hay varios actos de pensar, en cada uno se piensa un aliud quid, pero eso no vale para la realidad que es principio: si es principio, no es algo. Los trascendentales no pueden ser ideas.
Capítulos: 2Autores comentados: Platón, Aristóteles
Relacionados:Crítica de las nociones de todo y de perfectoLa esencia del hombre es «de» la persona
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Efusión frente a bonum difusivo (Persona y libertad)
Polo describe la esencia de la persona, en cuanto coherente con el esse, como efusiva; con esta distinción terminológica marca los caracteres propios de la persona frente al trascendental bonum, que es metafísico: bonum est diffusivum sui. La intimidad no es una clausura, sino que se manifiesta en efusión expresivamente; y la efusión es más que diffusivum sui, porque el bonum es difusivo de suyo o necesariamente, y eso nos aleja de la persona. A un bien difusivo de suyo no se le puede llamar persona; a una efusión sí, porque remite a una persona como radicalidad. Sin radicalidad personal no cabe efusión. Polo añade que la libertad trascendental puede compararse con una cumbre: altum significa lo profundo y lo alto, como en el verso de Aleixandre, «águilas como abismos». Lo más alto es lo más profundo y sustituye a la noción de perfección.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino, Vicente Aleixandre
Relacionados:La esencia del hombre es «de» la personaAliquid y res no son trascendentales
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Persona, sociedad y lenguaje (Persona y libertad)
Para Polo el hombre es naturalmente social, y la sociedad es un perfeccionamiento mutuo, también con posibilidad de fracaso; por eso está en el orden de la esencia. De ahí la importancia del bonum commune y la oscilación entre individualismo y colectivismo. Pero es válido «persona-bien común», no «individuo-sociedad»: persona no significa individuo, sino cada quien, y el individuo es una particularización que nada tiene que ver con la persona; lo prohíbe su carácter de además. La comunidad es de personas, pero en el orden de la esencia. Sin manifestación no hay comunicación ni contacto persona-persona; el inmediato estar una persona en otra es trinitario y se da al hombre por elevación sobrenatural, en Jesucristo. El gran conectivo del mundo es el lenguaje, y sin lenguaje no hay sociedad, como ya decía Aristóteles; la gran continuatio naturae es el lenguaje, y una sociedad es un sistema de información.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles
Relacionados:La esencia del hombre es «de» la personaProducción, cultura y libertad pragmática
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Instintos débiles y libertad pragmática (Persona y libertad)
Polo parte de lo que dice Gehlen: el hombre tiene instintos muy débiles y no sobreviviría con ellos. Lo formula en positivo: la tendencia a comer no dice qué, cuándo ni cómo comer; eso es obra del hombre, que determina el qué, el cómo y el cuándo. Aristóteles ya observa que el primer arte es el arte culinario, y que sólo el hombre guisa y cuece; ello indica que no es sólo naturaleza, sino esencia de suyo, por influencia del nous. Platón expresa la idea en el mito de Prometeo y Epimeteo del Protágoras: al ser sobrante, el hombre recibió la chispa divina, la inteligencia. Ahí está la libertad pragmática. En la concepción griega, la libertad es dominio sobre los propios actos: ser causa sibi, que tiene carácter final, pues el hombre actúa para su perfeccionamiento y no sólo para sobrevivir. Quien se conduce es un ser poiético.
Capítulos: 2Autores comentados: Gehlen, Aristóteles, Platón
Relacionados:Producción, cultura y libertad pragmáticaLibertad moral y elección socrática
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Libertad moral y elección socrática (Persona y libertad)
La libertad moral es aquella según la cual el hombre es esencialmente mejorable. Polo distingue la libertad ética de la pragmática: el hábito no es un producto, y la ética no se pregunta cómo se hacen los zapatos, sino qué le pasa al zapatero cuando los hace. Quien descubrió filosóficamente la libertad ética fue Sócrates, que en el Gorgias de Platón sostiene que es peor cometer una injusticia que padecerla: padecerla es del orden del accidente, pero cometerla hace al hombre peor como hombre, lo hace injusto. El resultado de una acción afecta a otra cosa; lo que le pasa al agente es mucho más importante y es bueno o malo en términos de humanidad. Quien dijera que es peor sufrirla confunde al hombre con un ser productivo. La ética es el paso de la naturaleza a la esencia, y no hay técnica para adquirir virtudes.
Capítulos: 2Autores comentados: Sócrates, Platón, San Agustín, Pío XI
Relacionados:Desesperación ética y RedenciónCrecimiento irrestricto y perfectibilidad
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Desesperación ética y Redención (Persona y libertad)
Polo recoge que, según Platón, es tan espantosa la situación de quien ha cometido una injusticia que tendría que hacer cualquier cosa para vencerse a sí mismo y compensarla. Pero ni siquiera el vencimiento propio basta: por más estacazos que me dé no puedo borrar el haberme hecho injusto, ni aunque dedicase la vida a purificarme. Platón describe así la desesperación moral: la mancha ontológica no se borra, y no hay remedio técnico ni médico. Para Polo esto es una cuestión antropológica central, asumida por el cristianismo, pues es el problema de si borro o no la imagen de Dios en mí. La solución, que Platón no conoce, es la Redención: Dios toma la iniciativa, y el cristiano no se desespera, sino que se arrepiente porque sabe que Dios le perdona y que él a sí mismo no se puede perdonar.
Capítulos: 2Autores comentados: Platón
Relacionados:Libertad moral y elección socráticaCrecimiento irrestricto y perfectibilidad
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Crecimiento irrestricto y perfectibilidad (Persona y libertad)
Polo afirma que el hombre es capaz de crecimiento irrestricto: el paso de la naturaleza a la esencia es del orden del crecimiento. Todo ser viviente crece, y la clave de la vida es el crecimiento; vivir es aspirar a estar más vivo. Aristóteles distingue animales capaces de crecimiento intraespecífico, los de voz articulada, y los que sólo tienen voz. Leibniz ve que el crecimiento añade a la reproducción la diferenciación, y «cuerpo organizado» significa diferenciación, complejidad interna. Pero el hombre crece además como esencia, adquiriendo hábitos que perfeccionan la facultad intelectual: nunca acabamos de ser hombres, siempre podemos serlo más. Polo suele decir que el hombre es el perfeccionador perfectible: perfeccionador señala a la continuatio naturae, perfectible a la ética, y la perfectibilidad es más importante. La virtud es un premio que la propia naturaleza espiritual se da a sí misma cuando actúa bien; actuar mal da vicios.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles, Leibniz
Relacionados:Libertad moral y elección socráticaEsclavo por naturaleza y libertad ética
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Esclavo por naturaleza y libertad ética (Persona y libertad)
Polo recuerda la definición aristotélica del esclavo: un hombre del que hay que dudar porque no es capaz de perfeccionarse como hombre. La diferencia entre esclavo y libre es que éste tiene libertad ética; como todo hombre es capaz de ella, no hay esclavo por naturaleza, aunque quien no advierte que la injusticia perjudica al injusto se considera a sí mismo esclavo por naturaleza. Si lo interesante es la cadena de montaje y no se pregunta si el obrero se hace mejor o peor, se le trata como esclavo; la libertad de marcharse es pragmática, no ética. Reducir al hombre a consumidor le niega la libertad ética, pues consumir no lo hace mejor; Jesucristo dijo que lo malo sale de dentro. Polo juzga que la fecundación artificial, tecnificación de la propia génesis, atenta contra la dignidad humana.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles, San Agustín, Pío XI, Kuhn
Relacionados:Crecimiento irrestricto y perfectibilidadLibertad moral y elección socrática
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Señor-esclavo, facere y agere en Hegel (Persona y libertad)
Polo interpreta que Hegel formula la dialéctica señor-esclavo porque las éticas modernas, sobre todo la de Kant, le parecían inhumanas. Hegel acepta la ética griega, pero ésta no es ética del trabajo: el trabajo es para esclavos, y queda pendiente la unificación del facere y el agere. De ahí la versión de la ética en clave de trabajo y, poniendo el agere por encima del facere, lo trágico-ético: poner la ética por encima de la vida, viviéndola jugándose la vida, algo más existencial que el imperativo categórico de Kant. Hegel vacila, sin saber si quedarse con la prioridad del trabajo o con la de lo ético, y no pensó la reunión del agere con el facere, quizá porque para un luterano la comunión de ambas es imposible. Para Polo, es un problema antropológico extraordinario que sólo tiene sentido desde la libertad.
Capítulos: 2Autores comentados: Hegel, Kant, Marx
Relacionados:Producción, cultura y libertad pragmáticaInstintos débiles y libertad pragmática
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Producción, cultura y libertad pragmática (Persona y libertad)
Para Polo el hombre es capaz de algo de lo que la naturaleza no es capaz: autoperfeccionarse y producir. No se debe confundir causar y producir, que es exclusivo de la esencia; por eso la autorrealización se queda corta, pensada aún como causa eficiente. La producción es creación de un mundo simbólico, y en ella está la libertad pragmática o productiva, libertad de una esencia que no es del orden natural ni causal. La relación entre cultura y naturaleza ha atormentado a Vattimo, Derrida, el último Wittgenstein y el último Heidegger, filosofías de la producción que no saben manejar el asunto porque no saben que el hombre es más que natura, es esencia. Sin hábitos no hay libertad pragmática. Polo señala que la pragmática de Ser y tiempo ya está en el Protágoras de Platón, en Aristóteles y en Tomás de Aquino.
Capítulos: 2Autores comentados: Vattimo, Derrida, Wittgenstein, Heidegger, Gehlen
Relacionados:Instintos débiles y libertad pragmáticaSeñor-esclavo, facere y agere en Hegel
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Espacio euclídeo, Newton y Protágoras (Persona y libertad)
Polo sostiene que el espacio imaginado, vacío e isotrópico, sería inútil para el comportamiento animal; en el hombre es el espacio de la geometría, en el que construye. Newton relata que los antiguos veían el espacio euclídeo como puramente técnico, un espacio práctico de prágmata muy formalizados, como la catapulta o la balanza; él postula que el espacio físico es euclídeo, y con ello una mecánica racional. Aristóteles no acepta que el espacio real sea euclídeo. Protágoras, al lado de Newton, es modesto: el hombre es medida de lo que fabrica, no de las estrellas, que son physei. Con Newton el mundo es mecánico, ya no hay physis, y el hombre pasa a ser fundamento por simetrización. Los griegos juzgaban hybris querer ser dueños del universo; si el espacio euclídeo es real, el mundo entero está en manos del hombre.
Capítulos: 2Autores comentados: Newton, Protágoras, Aristóteles, Kant
Relacionados:Producción, cultura y libertad pragmáticaInstintos débiles y libertad pragmática
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Desnaturalización del mundo (Persona y libertad)
Polo se pregunta quién ha desnaturalizado el mundo y responde: la libertad pragmática elevada a libertad cósmica, el intento de dominar el mundo y extender la técnica humana al universo. Con la mecánica racional de Newton se acabó la physis; como el fundamento ya no está en lo físico, sólo puede estar en el hombre, y Kant lo establece con el yo pienso. Weber y Hegel advierten el mundo desencantado. Polo niega que la física moderna destrone al hombre: según Aristóteles el centro es lo ínfimo, y lo que se pierde es el pudor sacro hacia el mundo propio del griego. Nicolás de Cusa descoloca el centro para que la circunferencia sea imagen de Dios. Extender la libertad pragmática al universo hizo pasar inadvertidos otros niveles superiores de la libertad.
Capítulos: 2Autores comentados: Newton, Kant, Giordano Bruno, Nicolás de Cusa, Aristóteles, Max Weber, Hegel, Spaemann
Relacionados:Continuatio naturae y plexo de útilesPosibilidad factiva y progreso
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Continuatio naturae y plexo de útiles (Persona y libertad)
Polo recuerda que Aristóteles sostiene que el arte a veces imita a la naturaleza y otras la continúa; que el hombre no sea sólo naturaleza significa que en su nivel natural cabe una continuatio naturae. Producir es verter los implícitos del hábito predicamental: una rama puede ser palo, lanza, jabalina. La producción se relaciona con el uso, y el uso es una forma de saber. Con Heidegger, el instrumento se entiende en su uso y siempre respecto de otro: el martillo remite al clavo, el clavo a la mesa. El mundo humano es así un plexo de útiles, no un paisaje natural. Por eso producir no es lo mismo que causar: el resultado no es un mero efecto, no es terminativo y el uso tampoco acaba en el uso.
Capítulos: 2Autores comentados: Aristóteles, Heidegger
Relacionados:Desnaturalización del mundoPosibilidad factiva y progreso
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Posibilidad factiva y progreso (Persona y libertad)
El término de la producción humana encierra siempre una posibilidad, y por eso el producto no es un efecto. Heidegger habla de espaciosidad, el carácter relacional de los útiles visto desde la simultaneidad; visto desde la temporalidad, una parte del plexo abre ulteriores posibilidades. A eso llama Polo posibilidad factiva, y en su forma más definitiva la libertad pragmática es la constitución de posibilidades factivas. Se puede usar o no usar, y también decidir si se llevan a la práctica. Las posibilidades prácticas nunca son infinitas: en cada coyuntura se abren ciertas posibilidades. Si se realiza la situación A se está en B, y B abre otras que dan lugar a C, pero C no se deriva linealmente de A. Eso es el progreso y es característico de la historicidad humana: sin tiempo la libertad no se entiende.
Capítulos: 2Autores comentados: Heidegger
Relacionados:Continuatio naturae y plexo de útilesConsistencia de operaciones y tecnología
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Consistencia de operaciones y tecnología (Persona y libertad)
Como A, B y C son plexos y no estructuras, surge un problema que el modelo mecanicista no entiende: la consistencia de operaciones. La novedad que surge de A hay que ajustarla, y esa tarea es también de la libertad, pues decidir posibilidades nuevas no garantiza un plexo organizado. Toda tecnología depende de un contexto: si un sector está en A e importa un elemento de C, perturba el plexo, porque lo comprensible en C no lo es en A. De ello depende la solidaridad humana descrita en la Sollicitudo rei socialis. Polo duda de que el Estado pueda hacerse cargo y dice que la política está en crisis. El problema del trasplante de tecnología es su uso: una sociedad de consumo comprende mal el uso, y el vendedor ha de ser un maestro del usuario.
Capítulos: 2Autores comentados: Juan Pablo II, Heidegger
Relacionados:Posibilidad factiva y progresoContinuatio naturae y plexo de útiles
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La voluntad como asunto oscuro (Persona y libertad)
Polo afirma que la libertad se ha vinculado normalmente a la voluntad, pero que la voluntad no es un asunto claro. Los griegos la entienden como proairesis o como deseo, y no es propio de la inteligencia desear. Tomás de Aquino la llama un asunto oscuro, sin aclarar, y hace además observaciones precisas: al distinguir la procesión del Espíritu de la generación del Hijo, recurre a la índole de la intencionalidad, pues la intención voluntaria no es de semejanza sino de otro, de alteridad, y termina en la cosa misma; y, una tercera observación, probablemente anterior a él, que la voluntad es curva, quasi reflexiva. Polo añade que el voluntarismo de Escoto y Ockham balancea voluntad e inteligencia, y que si la voluntad fuera sólo deseante no podría ponerse en Dios, pues el deseo conlleva potencialidad. Quedan sin aclarar cuáles son los actos de la voluntad.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino, Platón, Escoto, Ockham, Aristóteles, San Pablo
Relacionados:Espontaneidad y natura ut voluntasLa voluntad como acompañamiento
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Espontaneidad y natura ut voluntas (Persona y libertad)
Para salvar la libertad de la voluntad frente a los motivos, algunos la hacen anterior al conocimiento: es la tesis de Escoto, la perseitas, desencadenarse de suyo. Polo llama espontaneidad a esa interpretación de la libertad como fuerza incondicionada, que es el sentido kantiano, y la compara con la fuerza de la mecánica. Es la natura ut voluntas, que está también en Schopenhauer: una ceguera que se tiene por libertad. Pero un acto prerracional, preintelectual, no es ningún acto, sino dinamismo. Polo dice que la voluntad no puede ser espontánea, porque si lo es no es libre; ese arranque sin razón es la tautología causal, el porque sí, y no se ha dado un paso más allá de Ockham. En Sartre la libertad es una nada, una burbuja en la mole del ente, y no se explica por qué se forma.
Capítulos: 2Autores comentados: Escoto, Kant, Schopenhauer, Sartre, Tomás de Aquino, Ockham
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Indignación moral (Persona y libertad)
Ante Auschwitz el hombre exclama «¡no hay derecho!» sin poder dar razones: la voluntad aparece como un búnker, un refugio autojustificado. Polo admite que no puede rechazarse del todo frente a una razón aislada y pragmática, pero señala sus límites: es particular e incomunicable, no puede garantizarse que surja siempre ni en los demás, y la libertad moral quedaría reducida a protesta. Scheler la llamaría intuición emocional de valores, pero la voluntad no valora. Puede contagiarse por empatía, y entonces se abre la puerta a la retórica y la manipulación. Es un estado de ánimo, como decía Kierkegaard, que nos acontece. Indignarse sólo es como coger una rabieta o una gripe; actúa como hombre libre quien, además, procura con medios ponderados y enérgicos que Auschwitz no se repita.
Capítulos: 2Autores comentados: Kant, Max Scheler, Pascal, Adorno, Vattimo, Popper, Kierkegaard
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La voluntad como acompañamiento (Persona y libertad)
La voluntad no se puede aislar: una voluntad aislada no es voluntad. Su característica es acompañar, el carácter de además: es compañera de la inteligencia, que sí funciona sola, y es un plus, un añadido que no es accidental sino un añadir activo. Tampoco se aísla de la acción, del uso activo: querer ir a la Luna en el siglo XIII es una veleidad. Los actos de la voluntad exigen ser constituidos por el sujeto, y eso es la curvatura. Polo propone que la órexis no sea potencialidad sino la índole de una intencionalidad según la alteridad. La voluntad congrega, reúne, aglutina, como la goma, y puede crecer porque el otro puede ser más otro. Lo que congrega son proyectos y tareas, y el amor une voluntades y personas. La indignación no es acto voluntario, pero la voluntad puede convocarla.
Capítulos: 2Autores comentados: Tomás de Aquino, Hegel, Unamuno, Aristóteles, Fenelón, Kant
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