Complejidad (Presente y futuro del hombre)
Para Polo el rasgo más característico de nuestra situación es su complejidad: una interdependencia casi fisiológica de factores sociales y culturales. Es obvia, pero la gente la olvida enseguida y actúa con inspiraciones parciales y unilaterales, que no están a la altura. De esa desproporción nace una secuencia repetida: se ve un problema, se inventa una solución, no resuelve o crea otros problemas, y queda un escarmiento cansado. La verdadera penuria del presente, dice, no es solo que sea difícil, sino que siendo muy compleja se trata como si no lo fuera. Los reduccionismos son la respuesta más pobre; el sincretismo, una respuesta mejor intencionada pero floja. Lo que pide la complejidad es una síntesis bien articulada, no dialéctica, con varios modos de pensar coordinados.
Capítulos: 3, 4
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Sincretismo (Presente y futuro del hombre)
El sincretismo es el intento de superar la unilateralidad de los reduccionismos juntando fragmentos de distintas procedencias, como un mosaico. Su intención no es mala, pero suele fracasar, porque los fragmentos no se pueden combinar: se cosen de manera tosca, como remiendos. Polo da ejemplos: marxismo con psicoanálisis, psicoanálisis con estructuralismo, estructuralismo con dialéctica, pragmatismo con existencialismo, evolucionismo con escatología, individualismo con determinismo. Cuando la unificación es suficiente ya no se habla de sincretismo, sino de integración o síntesis. Las causas del sincretismo son un estrechamiento de la conciencia histórica, que deja las ideas sin su origen y las vuelve maleables, la urgencia de una síntesis y el fracaso de Hegel, que desanima.
Capítulos: 3, 4Autores comentados: Marcuse, Lacan, Dewey, Teilhard de Chardin
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Principio del resultado (Presente y futuro del hombre)
Según Polo, la Edad Moderna comenzó con una renuncia: la de lo óptimo, por considerarlo inalcanzable, a favor de lo realizable. Si no puedo comprobar en un plazo razonable que un proyecto va a resultar, ¿para qué aplicar mi esfuerzo? Ese criterio es el principio del resultado: solo vale lo que da resultado. De ahí se siguen consecuencias para el hombre: queda definido por la eficacia, como una fuerza previa a toda forma; las formas le llegan después y desde fuera, y por eso el pensar no es viviente; y, si no alcanza el resultado, el hombre es pura miseria. Es un modelo muy anterior a Marx, presente en Escoto, Descartes y Kant. La ciencia de hoy lo desmiente: una energía sin configurar es un contrasentido.
Capítulos: 3, 4, 5Autores comentados: Ockham, Maquiavelo, Lutero, Bacon, Descartes, Hobbes, Locke
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Optimación (Presente y futuro del hombre)
Es la palabra que Polo prefiere para nombrar lo que los clásicos entendían por destino de la vida: la perfección, el hacerse mejor. Vivir no es realizarse, sino optimarse. Es posible porque el hombre no es un dinamismo desnudo que busca una forma después, sino una energía formalizada de entrada: lo ulterior es una forma más alta, un hábito. Los clásicos nunca fueron ingenuos y admitían la enorme distancia entre las miserias empíricas y los altos ideales, pero afirmaban que esa distancia no era utópica. La Edad Moderna abandonó la optimación por el principio del resultado. Polo propone rescatarla: la cuestión no es solo que el hombre se detenga y decaiga si no se perfecciona, sino que su perfeccionamiento se refiere al Absoluto y es voluntad de Dios.
Capítulos: 4, 5Autores comentados: Aristóteles, Tomás de Aquino
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Energía formalizada (Presente y futuro del hombre)
Es la tesis clásica sobre el hombre que Polo opone a la moderna. Para Aristóteles, la energía del ser humano viene ya con su forma desde el principio, ambas son primarias, y de ahí que sea posible alcanzar una forma superior, también energética: un hábito. La modernidad, en cambio, desde Escoto, entiende al hombre como pura espontaneidad o fuerza a la que la forma llega después, y desde fuera, de manera pasiva. Si es así, el hombre puede reducirse a miseria, pues una dinámica sin configuración es solo necesidad. Polo se apoya en la ciencia actual, que se ocupa de la energía y de la información: no existe energía que no esté configurada en su principio, y una energía informe sería un contrasentido.
Capítulos: 4, 5Autores comentados: Aristóteles, Escoto
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Pesadilla de la soledad (Presente y futuro del hombre)
Si el hombre es una fuerza que, so pena de desdicha, tiene que alcanzar resultados, solo puede fiarse de sí mismo. Entonces queda en situación de desamparo frente a todo lo distinto: el universo es un enemigo al que vencer o un insulto, y la idea de un Dios que ama resulta absurda. Es la pesadilla de la soledad: la humanidad sola en un mundo indiferente, redentor grotesco de sí misma, que envenena con violencia, odio, desesperación o apatía. Polo la ve en el existencialismo y en Hobbes, a quien aterraban la inmensidad del espacio y la indiferencia de las estrellas. Además, advierte, la solidaridad de todos juntos no consuela: sentir temor en el universo es igual siendo uno que billones.
Capítulos: 2, 4Autores comentados: Hobbes, Teilhard de Chardin
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Trascendentales de la realidad (Presente y futuro del hombre)
Los aristotélicos, sobre todo los cristianos, partieron de que la realidad, aunque en muchos casos enemiga, es en el fondo amistosa. Hablaron de su carácter trascendental: la realidad es verdadera, buena y bella. Eso significa que colabora conmigo, que no soy solo un dinamismo en busca de resultado, sino alguien respaldado por lo real, que se me abre y se me da. No niegan los poderes malignos, pero la realidad como tal ni es enemiga ni es indiferente. La verdad es el fondo de las cosas, y esto equivale a que la realidad me dice que sí; por eso no he de ser desconfiado ni cínico. La carga de existir no corre entera a mi cuenta. Es la respuesta de Polo a la soledad moderna.
Capítulos: 4, 7Autores comentados: Aristóteles, Tomás de Aquino
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Arcaísmo, ecologismo y estructuralismo desintegrado (Presente y futuro del hombre)
Cuando la afectividad queda vulnerada por los automatismos tecnificados, explica Polo, rehúye y busca un refugio: es el arcaísmo o salvajismo, la nostalgia del estado natural, de la vida bucólica o paradisíaca. A veces es la magnificación de lo arcaico en el hombre, de sus bases biológicas o paleoestructura, y en este buceo hacia lo elemental o infantil se inscriben el psicoanálisis y los últimos representantes del estructuralismo desintegrado, como Derrida y Deleuze, nietzscheanos al revés. Por su parte, el ecologismo nace de imaginar un paraíso rousseauniano sin golpes ni choques, rico en armonías homeostáticas e intercambios equilibrados. Pero el movimiento de retracción es doblemente peligroso, pues una afectividad herida, traumatizada, no sirve para nada normal: solo busca consuelo y se agarra a cualquier cosa.
Capítulos: 3Autores comentados: Rousseau, Derrida, Deleuze
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Estragamiento, estimulante e idolatría (Presente y futuro del hombre)
Después del frenesí, señala Polo, adviene sin remedio el estragamiento: una afectividad acelerada dionisíacamente termina exhausta, porque no se puede mantener exacerbada sin fin. Hay otras modalidades afectivas, como el resentimiento, la fascinación, la obsesión o el comportamiento autista, todas deficitarias, negativas e incapaces de afrontar el futuro. Al notar que necesita energía supletoria, la afectividad acude al estimulante, a la droga, a procedimientos con los que se pretende devolverle fuerza en la misma medida en que se abusa de ella. En último término se invoca una fuerza extraña capaz de insertar un nuevo poder, y eso es idolatría: entregar la propia vida a otra criatura para que la alimente en su raíz. Ni siquiera el reduccionismo que apela a los instintos se salva de este derrumbamiento.
Capítulos: 3, 4
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El término de la Edad Moderna (Presente y futuro del hombre)
El resultado de un pensamiento jubilado, una voluntad pragmática y una afectividad que se acelera, decae e invoca es, según Polo, la parálisis, el cansancio y la catatonia: nuestra situación es improseguible. La Edad Moderna se ha acabado por un derrumbamiento de todas las instancias humanas a las que el propio hombre acudió, forzándolas, para continuar, y las ha gastado todas. Debe haber un error de principio, pues tanto derrumbamiento no obedece a ninguna razón positiva: el estrechamiento de la inspiración clásica, que se manifiesta primero en el pensamiento. Pero el fracaso de la dialéctica no es el final del pensar, que no está obligado a renunciar a conocer la realidad ni a conformarse con la formalización hipotética. El destino de Hegel no es el del pensamiento humano.
Capítulos: 3, 4Autores comentados: Hegel
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El desfase entre situación y actitud (Presente y futuro del hombre)
Para Polo, la penuria de nuestro tiempo no es solo que sea difícil, sino que, siendo muy complejo, se trata como si no lo fuera: hay un desfase entre la situación y el modo de actuar en ella. De ahí un proceso casi inevitable y rápido: se vislumbra un problema, alguien inventa una solución, la aplica y se encuentra con el problema sin resolver o con otros nuevos. El balance psicológico es el desencanto y el escarmiento, pues se esperaba el éxito con abundantes medios técnicos; queda una sensación de fracaso y la tentación de detenerse, de no hacer nada. La gente, dice, no es congruente: oye hablar de la multiplicidad de variables, pero a la hora de actuar no se atiene a ella, y se precipita, se aturde y se desanima. Al no afrontar la situación nos sentimos arrastrados por el acontecer.
Capítulos: 4
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Una época cansada (Presente y futuro del hombre)
Desde el punto de vista afectivo, la secuencia de problema, solución insuficiente y nuevo problema produce, según Polo, el cansancio: la nuestra es una época cansada, en que parece estar de moda el derrotismo o el miedo a moverse. Se habla de crecimiento cero mientras se plantean problemas graves, los de la reposición: la de hembras fértiles en Occidente, que apunta a una especie de cansancio genético, y la de investigadores y mentalidades capaces de planteamientos amplios, cuando el deterioro de la enseñanza es palmario y la investigación matemática empieza a detenerse. Todo ello indica dejación: al aflojar la marcha no se mantiene la cota alcanzada, sino que se apunta hacia abajo. La filosofía, que debería ayudar, se muestra retraída, y su mutismo se compensa mal con la retórica culturalista.
Capítulos: 4, 3
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La ciencia: energía e información (Presente y futuro del hombre)
Polo propone atender al saber que permanece válido tras la crisis de la filosofía moderna, el científico, aunque hoy la gente le tenga miedo y lo incluya en los terrores milenaristas, porque concentra un poder que no se acierta a controlar. Si ese gran medio de dominio se nos va de las manos, el futuro parece configurado por una tecnología emancipada y la humanidad queda sin él, remedo de ancianidad titubeante. Pero la ciencia actual es plural y tiene dos temas directores inagotados, la Energía y la Información, y mirándola de frente abre perspectivas alentadoras: deja anticuados el mecanicismo y el positivismo, recupera planteamientos antiguos olvidados durante siglos y permite remontar la decepción que declaró estéril al pensamiento. En ella ha de buscarse la sugerencia de solución, no un valor operativo completo.
Capítulos: 4, 1
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La historia no es una serie (Presente y futuro del hombre)
Polo rechaza que los clásicos sean un mero antecedente de la modernidad, como pretende el evolucionismo histórico, según el cual la historia sería una serie de fases en que lo anterior queda quieto y superado. La teoría del progreso indefinido es hoy una pesada broma. La historia avanza explotando virtualidades, pero sus pasos no agotan siempre la potencialidad del pasado: puede haber grandes depósitos de posibilidades abandonados, como los abiertos en el siglo XIII, que llevan siete siglos sin hacerse. La modernidad aprovechó solo una vena de la herencia clásica, y por eso es más estrecha, no más amplia, que ella. De ahí que haya que reconquistar a Aristóteles, no recordarlo: la historia es aprovechamiento de virtualidades, y la actualidad de los clásicos es tan importante como el perfeccionamiento humano.
Capítulos: 4Autores comentados: Aristóteles, Hegel
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La decisión moderna y la utopía de lo supremo (Presente y futuro del hombre)
Para Polo, en el siglo XIV un grupo numeroso de europeos decide limitarse: tomar una parte de la herencia clásica y renunciar a lo que les parece inalcanzable. Es una decisión libre, que niega la fecundidad ascendente de la libertad y declara inasequibles las metas supremas, no por poco valiosas, sino por irrealizables; es más grave y dramática que la romántica, porque es el acontecimiento del pesimismo teo-antropológico. La Edad Moderna se inaugura con una drástica contracción del horizonte y con una mentira: postular la incapacidad humana de Dios, declarar ilusorio lo más verdadero del hombre. Nace así con la actitud de la zorra y las uvas: seamos prácticos, necesitamos garantías. Los clásicos, que no eran ingenuos, conocían la distancia entre lo empírico y los altos ideales; la modernidad renuncia a la optimación humana.
Capítulos: 4, 2Autores comentados: Ockham, Maquiavelo, Lutero, Bacon, Bruno, Descartes, Hobbes, Locke, Plotino
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El dinamismo previo a la forma (Presente y futuro del hombre)
Polo muestra que la primacía de la eficacia deriva del principio del resultado: si el hombre es una fuerza, un instinto, un dinamismo primordial, solo después adquiere configuración, y las formas serán pasivas, un reflejo en su pantalla especulativa. Es un modelo que arranca de Escoto y llega a Descartes, el empirismo, Kant y Freud. Para Aristóteles, en cambio, la energía humana va acompañada de forma desde el principio, y de esa conjunción primaria se alcanza una forma superior, un hábito o hiperforma. Por eso el hombre es optimable, y el óptimo no es utópico. Polo recuerda que la ciencia actual desmiente el reduccionismo: la configuración de la energía es imprescindible de entrada, pues una energía informe es un contrasentido. La tesis clásica sobre el hombre es la adecuada.
Capítulos: 4Autores comentados: Duns Escoto, Descartes, Kant, Freud, Aristóteles, Tomás de Aquino
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Un ser apto para la pura miseria (Presente y futuro del hombre)
Si el hombre es una fuerza antes de ser una configuración, se abre la posibilidad de interpretarlo como un ser completamente miserable: un dinamismo defraudado, insatisfecho en absoluto cuando no logra el resultado. Un clásico admite que el hombre tiene muchas miserias, pero nunca que sea miseria y nada más, porque un ser configurado de antemano cuenta con alguna riqueza, por pequeña que sea. La tesis de la corrupción total fue divulgada por Lutero, para quien la optimación humana no es intrínseca; reaparece en Pascal, que sabe que la miseria no es insuperable. Marx la aplica al proletario, privado del resultado de su dinámica configurante, de modo que la miseria ilimitada nace cuando el valor terminal del trabajo es arrebatado. Para Polo, su interpretación del trabajo es anticuadamente moderna.
Capítulos: 4Autores comentados: Lutero, Pascal, Marx
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El hombre anancástico y los instintos (Presente y futuro del hombre)
Entre los reduccionismos típicos, Polo recoge los que explican al hombre por un instinto principal. Hay muchos instintos que se sustituyen unos a otros y psicólogos como Gehlen niegan que el instinto sea explicación suficiente; otros, como Skinner con su troquelado de la conducta, o antes Maquiavelo, sostienen que el hombre es maleable y que quien conozca sus resortes los dominará técnicamente. Lo distinto del instinto principal pasa a ser actividad simbólica, secundaria y fantástica, lo cual justifica una amplia hermenéutica. El reduccionista entrega su vida a una vía, como quien pregunta qué tren hay dentro de sí y se embarca en él. Es un abdicar de la condición humana y fomenta el hombre anancástico, incapaz de funcionar desde sí y necesitado de un proceso determinista como único bastón, fenómeno que abunda en las clínicas.
Capítulos: 4Autores comentados: Gehlen, Skinner, Maquiavelo, Hobbes
Relacionados:ReduccionismoComplejidadAtrofias e hipertrofias
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Los sincretismos en el pensamiento (Presente y futuro del hombre)
Polo reconoce que el sincretismo nace de la necesidad de superar la unilateralidad de los reduccionismos, pero recuerda que si la mezcla fuera lograda se hablaría de integración o síntesis. Ejemplos de intentos fallidos: Marcuse, que quiere unir marxismo y psicoanálisis, incompatibles; Lacan, que combina psicoanálisis y estructuralismo, uno un objetivismo sin sujeto y otro una especulación terapéutica sobre energías psíquicas; el pragmatismo existencialista de Dewey, un centauro teórico; y Teilhard de Chardin, que reúne evolucionismo, cosmología y escatología como tres puntos de vista de lo mismo, cuando no lo son, con Cristo como punto omega. A la mezcla se añaden la psicología profunda con el conductismo, y el individualismo con el determinismo en las opiniones corrientes. Las ideas anónimas, separadas de quien las pensó, se vuelven maleables.
Capítulos: 4Autores comentados: Marcuse, Lacan, Dewey, Teilhard de Chardin, Heidegger
Relacionados:SincretismoReduccionismoEstructuralismo y dialéctica
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Estructuralismo y dialéctica (Presente y futuro del hombre)
Polo describe el estructuralismo como un método relacionista, que opera con la relación como categoría central; holístico, pues piensa totalidades; y objetivista, ya que la estructuración corre a cargo no del sujeto, sino de un plano estrictamente formal y sincrónico, sin intervención del tiempo. Por eso no tiene inconveniente en apelar a la matemática y propende al estudio de lo primitivo y arcaico: no es genético. El método dialéctico, en cambio, no es sincrónico, sino arbitrado para pensar lo temporal, los procesos; rechaza la matemática como un pensar inerte y vacío, recurre siempre al sujeto y se centra en la antropología y en el futuro humano. Hay que elegir entre ellos: un estructuralismo dialéctico es un hierro de madera, una mezcla imposible. Intentar apuntalar la dialéctica con el estructuralismo es, así, un sincretismo.
Capítulos: 4, 1Autores comentados: Lévi-Strauss, Hegel
Relacionados:DialécticaSincretismoEl pecado original y la verdad del mito
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Pensamiento combinatorio, tópicos y eslóganes (Presente y futuro del hombre)
Polo considera el pensamiento combinatorio como el sincretismo más general: tiene que ver con la lógica, la matemática y el afán humano de construir infinitos, pero cuando se descontrola busca anular la individualidad. Construyendo y reconstruyendo combinaciones, el todo queda menos inerte y pierde su firmeza y sus límites; se fuerza la mezcla sin reparar en normas, géneros o incompatibilidades, por mero odio a lo distinto separado. Aparece como originalidad snob, como conformismo o como transgresión, y en el arte moderno busca las uniones más insospechables, aunque sean monstruosas, hasta caer en lo churrigueresco, acumulación de discordancias e híbridos. A ese nivel están los tópicos y eslóganes, que se usan pasando de uno a otro sin conciencia crítica y que dependen de los medios sociales: los españoles no son los americanos.
Capítulos: 4, 3
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La realidad como fundamento asistente (Presente y futuro del hombre)
Frente a la pesadilla del hombre solo, Polo recoge la tesis aristotélica, sobre todo cristiana, de que la realidad, en muchos casos enemiga, es en el fondo amistosa. De su carácter trascendental, verdadera, buena y bella, se sigue que colabora conmigo: no soy un dinamismo en busca de resultado, sino que la realidad se me abre, se me da, y es un fundamento asistente que sale a mi encuentro. Los clásicos no negaban los poderes malignos, que conocían mejor que los modernos, pero la realidad como tal no es enemiga ni indiferente, como la sentía Hobbes ante la inmensidad del espacio. Para la optimación cuentan con la conspiración de la realidad, que está de nuestro lado. La verdad significa que la realidad me dice que sí, y la carga de existir no corre entera a mi cargo.
Capítulos: 4Autores comentados: Hobbes, Aristóteles
Relacionados:Trascendentales de la realidadPesadilla de la soledadOptimación
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