Ética (Quién es el hombre)
Para Polo la ética es la clave de la consistencia de la sociedad civil, y no un adorno ni una restricción. Se vive como alternativa: no está garantizada, depende de la libertad y no puede imponerse sin destruirla. Enfocada desde el tiempo, es el modo de ganar tiempo: todo lo que el hombre hace gasta tiempo, salvo crecer, y la ética es el crecimiento como hombre, que no tiene techo. Por eso refuerza las tendencias en lugar de reprimirlas, y se concreta en virtudes. No garantiza el triunfo, pero sin ella ninguna ciencia práctica, ni la economía ni la medicina, encuentra criterio para sus decisiones. Se completa con la cultura y, al final del libro, se abre a la libertad nativa y a la destinación.
Capítulos: 4, 5, 6, 7, 8Autores comentados: Aristóteles, Nietzsche, Kant
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Crecimiento irrestricto (Quién es el hombre)
Es la tesis central de la ética de Polo: el hombre es un ser capaz de crecer sin coto hasta que termina su tiempo. Los crecimientos orgánicos o neuronales se detienen; el perfeccionamiento como hombre, no. Crecer es la única manera de emplear el tiempo sin gastarlo, y por eso el crecimiento señala la medida de lo ético. Quien no crece pierde el tiempo, y su muerte se parece a un aborto; quien ha crecido ha completado su tiempo, como San Pablo cuando dice que ha terminado su carrera. De ahí se sigue que es malo todo lo que atente contra el crecimiento humano, desde no educar hasta una organización del trabajo que reduce al obrero a pieza. La alegría de vivir coincide con crecer, no con pasarlo bien. Irrestricto no significa indefinido: no hay un tiempo sin fin.
Capítulos: 6, 7Autores comentados: San Pablo, Meister Eckhart
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Sistema abierto (Quién es el hombre)
Un sistema homeostático intenta restablecer su equilibrio cuando un estímulo lo altera, como hace el animal o el ecosistema. Polo sostiene que el hombre no es así: es un sistema abierto, desequilibrado, que nunca alcanza reposo y solo se mantiene si se perfecciona. Conformarse con la homeostasis es una equivocación, y la áurea mediocridad de Horacio resulta inestable. Lo mismo vale para la sociedad: si las relaciones son unilaterales no hay mejora, y solo hay sistema abierto cuando sus miembros se corrigen recíprocamente. En este sentido, la obediencia, el mando, el juego y la madurez psicológica son procesos de integración creciente, no estados de descanso. El único equilibrio que conviene al hombre es dinámico y tendencial. De ahí que la ética no tenga sustituto: o el hombre se perfecciona, o se estropea.
Capítulos: 6, 7Autores comentados: Horacio, Tomás de Aquino
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Tendencia (Quién es el hombre)
Por ser temporal, el hombre tiende: no se conforma con lo que tiene, va a por más. Las tendencias son lo propio de la naturaleza, entendida como principio potencial de operaciones, y son plurales: honor, piedad, amistad, obediencia, gratitud, venganza, sexualidad. Polo sostiene que la ética no las reprime sino que las maximiza; un hombre moderado y cauteloso que solo evita el mal está parado, es un asténico. Las tendencias humanas no son maníacas ni se refuerzan aisladas: se fortalecen unas a otras al integrarse, y cuando una se hipertrofia a costa de las demás, el hombre se vicia. Dejarse arrastrar por una tendencia nunca la fortalece. Su perfeccionamiento estable son las virtudes, que garantizan el carácter irrestricto del crecimiento humano.
Capítulos: 6, 7Autores comentados: Aristóteles, Unamuno
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Virtud (Quién es el hombre)
Las virtudes morales son las disposiciones que perfeccionan los principios del actuar, es decir, las tendencias. Garantizan el carácter irrestricto del perfeccionamiento humano y no son innatas. Polo insiste en que forman un sistema: considerar cada una por su lado las distorsiona, y unas inclinaciones chocarían con otras. Un ejemplo es la justicia, dar a cada uno lo suyo, que exige vencer la inclinación a dar más importancia a lo propio. También la libertad las necesita: una virtud sin libertad se falsifica, como el honor buscado para obtener ventajas. Mediación entre la libertad personal y la naturaleza, las virtudes llevan la ética hasta el fundamento. Cada una tiene su vicio contrario, que suele ser la misma tendencia cerrada sobre sí misma, aislada o hipertrofiada.
Capítulos: 6, 7Autores comentados: Aristóteles, Tomás de Aquino
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Piedad (Quién es el hombre)
Es el contrapunto del honor: la tendencia a venerar el propio origen, al autor de uno mismo. Se debe en especial a Dios, a los padres y a la patria. Polo la distingue de la compasión y de la rutina. Reconoce una deuda impagable, que no es un residuo del pasado sino una referencia a la novedad que uno es. Si se debilita, el hombre queda desarraigado y se aturde; si se aísla, degenera en fanatismo, superstición, nacionalismo o racismo, que pseudoabsolutizan el origen y matan la libertad. Honor y piedad son dos caras de la misma moneda: uno mira al fin último, la otra al origen, y entre ambos el crecimiento es irrestricto. Se simboliza en la patria, en el hogar y en el culto a los muertos, y es el cauce de la libertad nativa.
Capítulos: 7, 10Autores comentados: Tomás de Aquino, Heráclito
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Amistad (Quién es el hombre)
Para Aristóteles la tendencia a tener amigos es lo más importante de la vida, y Polo la presenta como la culminación de la fraternidad, que sin origen común ni honor común es imposible. El hombre que no tiende a tener amigos es infeliz. La amistad pide intercambio de bienes, gratitud y compatibilidad con el mando y la obediencia; no consiste en estar siempre de acuerdo, pues plegarse a todo indica indiferencia, y el disenso no es enemistad sino ocasión de corrección práctica. Se estropea con la enemistad, la murmuración, la calumnia y la ingratitud. Polo no funda la ciudadanía solo en la fraternidad: olvidada la paternidad, el lema de la fraternité queda cojo. Es una virtud que se entiende únicamente dentro del sistema de las demás, sin piedad ni honor no se sostiene.
Capítulos: 7Autores comentados: Aristóteles
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Vindicatio (Quién es el hombre)
Es la palabra latina con que Tomás de Aquino nombra la tendencia a la venganza, que Polo considera susceptible de virtud. Sin ofensa no hay venganza, y por eso es correlativa de la gratitud. Su sentido recto es correctivo: resistir a la ofensa, reclamar justicia y defender el orden, nunca ensañarse con la persona ni responder mal con mal, que es contagio. El «ojo por ojo» le pone límite. Se tuerce cuando se escapa de la libertad: el odio confunde la ofensa con el ofensor, es obsesivo y desemboca en crueldad. El perdón no la niega, sino que la eleva, porque corrige sobre todo al que perdona, y se encomienda a Dios, que perdona y corrige a fondo. Ser indiferente a las ofensas a la dignidad humana es un grave defecto.
Capítulos: 7, 9Autores comentados: Tomás de Aquino, Hobbes
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Subordinación a la ética (Quién es el hombre)
Polo sostiene que la moral siempre aparece y que refugiarse en la neutralidad ética de la propia ciencia es artificial. El economista, como el médico, tiene preferencias que su ciencia no puede justificar: una ciencia queda subordinada a otra, y la subordinación no anula su autonomía, sino que la requiere. Las ciencias sociales estudian leyes de alternativas, pero no las ponen; las pone el ser humano, y por eso la ética tiene la última palabra. Sin embargo, la ética no garantiza el éxito: eso exigiría que todos se decidieran por el bien, y nadie es ético por necesidad, pues depende de la libertad. El éxito que contraviene lo ético no es humano. Platón lo cuenta con humor en la decadencia de la timocracia, y Hegel habla de la tragedia ética.
Capítulos: 6, 5Autores comentados: Platón, Hegel
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La ética como modo de ganar tiempo (Quién es el hombre)
El enfoque de la ética que Polo defiende con más firmeza es temporal: vivir éticamente es vivir sin perder el tiempo, ganarlo. Todos los modos de ser en el tiempo gastan tiempo, también el arreglo y hasta el ahorro, pues gastar materias primas es inutilizar en poco tiempo lo que tardó mucho en formarse. El modo puro de ganarlo es crecer: el embrión es un ser dedicado a hacerse a sí mismo. Los crecimientos son finitos, salvo uno, el perfeccionamiento como hombre, y realizar lo ético es del orden de ese crecimiento. De ahí dos maneras de morir: la del que ha completado su carrera, como San Pablo, y la del que muere como un imbécil, cuya muerte es como un aborto. Atentan contra el hombre el aborto, no educar y reducirlo a pieza de una cadena de montaje.
Capítulos: 6, 2Autores comentados: San Pablo, Confucio, Meister Eckhart
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Mandar y obedecer (Quién es el hombre)
Otra tendencia humana ligada a la ética es el poder. Tomás de Aquino señala que sin obediencia no hay sociedad, y por tanto no hay vida social sin poder. Pero Polo explica que la relación entre quien ordena y quien obedece es un sistema abierto: sólo sabe mandar quien sabe obedecer y, aunque se repare menos en ello, sólo sabe obedecer quien sabe mandar. Para Aristóteles ordenar y obedecer son alternativos, la orden nunca es unilateral y casi siempre que no se cumple bien es porque no se supo mandar. La vida social éticamente considerada es un sistema de correcciones recíprocas, no de mesas de negociación, y la recta razón es la racionalidad práctica corregida. Un ideal político genérico, que Polo ve condición de la democracia. La ética no es para los tontos.
Capítulos: 6, 3Autores comentados: Tomás de Aquino, Aristóteles, Kissinger
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El juego y las tres metamorfosis (Quién es el hombre)
El animal joven juega para ensayar sus energías, pero el hombre juega durante toda su vida, y más cuanto más viejo, porque el juego es un sobrante que se entrena para un crecimiento irrestricto. Polo discute con Nietzsche, que propone tres estadios, camello, león y niño: cargar, rebelarse y jugar. Su escalonamiento está mal pensado, porque no hay seriación: el hombre ético sabe ser responsable de cargas, no dejarse avasallar y jugar a la vez, y los tres modos van unidos. El jugador no es un juguetón; todo hombre se la juega, y obedecer tiene un aspecto lúdico, sin el cual sería un estorbo. Es la madurez que los psiquiatras describen como una integración en marcha: la tragedia de la vida es la vejez del espíritu, el desistir de crecer.
Capítulos: 6Autores comentados: Nietzsche, Heráclito
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Integración de las tendencias (Quién es el hombre)
Polo describe la ética como el modo de reforzar al máximo las tendencias humanas, no de reducirlas: un hombre moderado y cauteloso que no hace daño no es ético, es un asténico que está parado. El hombre es ético en la medida en que es fuerte, y la fortaleza es aguantar la adversidad y ser flexible. Pero las tendencias solas se debilitan, y sólo se fortalecen si se integran: tendencias hipertrofiadas a costa de otras atrofiadas son el vicio, y el alma que no sabe guiar sus inclinaciones es un carro tirado por caballos que van cada uno por su lado. Las virtudes forman un sistema, y su garantía es el carácter irrestricto del perfeccionamiento. Con ello se responde a las tres partes del trilema de Münchhausen, que se alinean y se resuelven globalmente.
Capítulos: 6, 3Autores comentados: Platón, Azorín, Unamuno
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Liderazgo, héroes y genios (Quién es el hombre)
La tendencia al honor, a ser conocido y estimado, se expresa hoy como liderazgo. Polo avisa de que esa tendencia es virtuosa solo si es irrestricta; si no, degenera en hipocresía, vanagloria, soberbia o envidia, que destruye la aspiración al honor. Distingue el líder del liderazgo, que es institucional y consiste en un sistema abierto: la organización en que sus miembros actúan mejor que en cualquier otra. Las nociones decimonónicas del genio de Hegel y del héroe de Carlyle carecen de esa contextualización, y la versión aristocrática de la fama implica discriminación. Hoy se cultiva la cultura del antihéroe, y la imagen sustituye a la fama por el adorno. La tendencia al honor no es pura si se subordina a otros objetivos, como ser ministro, y el honor no es el imperativo kantiano.
Capítulos: 7Autores comentados: Hegel, Carlyle, Spengler
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Gratitud (Quién es el hombre)
Tras la amistad, Polo introduce dos tendencias correlativas sin las cuales no se entiende su hondo sentido. La primera es la gratitud, que Tomás de Aquino llama gratitudo: el hombre es tendencialmente agradecido, pero ese agradecimiento, devolver favores o reconocer los recibidos, es una tendencia susceptible de vicio, la ingratitud. No acordarse de los favores recibidos ofende la amistad y la piedad, y estimar ofensivo recibir favores es propio del soberbio, que vive un honor viciado. Sin intercambio de bienes no hay amistad. La fraternidad, como tendencia, culmina en la amistad, pero sin origen común y sin honor común es imposible; por eso, si se ha olvidado la paternidad, fraternité es un mal lema. La segunda es la venganza, la vindicatio.
Capítulos: 7Autores comentados: Tomás de Aquino, Aristóteles
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Indiferencia (Quién es el hombre)
Polo sitúa la indiferencia junto al odio como degradaciones de la tendencia a la venganza. El odio confunde la ofensa con el ofensor, es obsesivo y cruel, y pierde la libertad ante el mal. Pero tan mala como el odio es la indiferencia, que los demás nos tengan sin cuidado. Hay que distinguirla de la tolerancia, justificada si no es debilidad. Quien es indiferente a las personas, las deja sin padre ni madre ni perrito que les ladre: lo peor para una persona sería que nadie le hiciera caso, porque la persona tiende a que cuenten con ella. Elevarla a tónica social destruye la sociedad, y tanto las reservas como los gulags ofenden la dignidad humana, aunque la indiferencia sea una amputación a priori del amor. Es incluso una prueba de la existencia de Dios.
Capítulos: 7
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Cooperación y dilema del prisionero (Quién es el hombre)
Para mostrar que la sociedad es un juego de suma positiva, Polo recurre a Axelrod: en un mundo de egoístas sin autoridad central, ¿cuándo surge la cooperación? Contra Hobbes, que la cree imposible sin Leviatán, el dilema del prisionero, con premios de 3 por cooperar ambos, 5 por defraudar al otro y 1 por defraudarse mutuamente, enseña que defraudar conviene en una jugada única, pero a la larga cooperar es mejor. El torneo de ordenadores lo ganó la estrategia de toma y daca: cooperar siempre, castigar una vez la falta y volver a cooperar. Una jugada de castigo cuya intención correctora se percibe es vindicatio. Polo concluye que moral y éxito coinciden a largo plazo, que el éxito inmoral es prematuro y que quien solo vive el presente coopera menos que un animal.
Capítulos: 7Autores comentados: Axelrod, Hobbes, Flood
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Esperanza y presencialismo (Quién es el hombre)
Quien solo mira el presente nunca coopera, porque en una sola jugada se saca más no cooperando. Polo encuentra su figura bíblica en Esaú, un presencialista de grandes ímpetus momentáneos y sin sentido del futuro, que vende su primogenitura por un plato de lentejas; en un pueblo cuya virtud central es la esperanza, y que es elegido para jugar al futuro, no podía ser primogénito. Jacob, que sirve décadas a Labán para casarse con Raquel, es su contrafigura: emplea el presente a favor del futuro. La tendencia a cooperar se centra en la esperanza, que vertebra la vida creciente y no se confunde con la mera previsión, porque sembrar exige renunciar al pan de hoy por un fruto multiplicado. Sin futuro, la sociedad se deteriora y se cae en el darwinismo social.
Capítulos: 7Autores comentados: Esaú, Jacob
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