Estudiamos en este capítulo la filosofía de dos racionalistas, coetáneos entre sí, que florecieron en el siglo XVII, solo superados en logicismo por otro, el mayor de todos los tiempos, a caballo entre el siglo XVIII y el XIX, Hegel, que bebió del pensamiento de ambos. De los primeros estudiaremos sintéticamente su visión del mundo, del hombre y de Dios. Para el primero –debido a su panteísmo– estas realidades se identifican. Para el segundo, se distinguen, pero –dado su racionalismo– el mundo es el mejor de los posibles, el hombre es el yo, y Dios es la ‘posibilidad total’, la cual equivale a la ‘necesidad’.