LA FILOSOFÍA EN SU HISTORIA (J.F. SELLÉS)

2. El neotomismo integral de J. Maritain

Este movimiento filosófico ha tenido muchos representantes de lengua francesa en el siglo XX, por ejemplo, a P. Mandonet, Ch. Boyer, M. de Wulff, R. Garrigou-Lagrange, R. Verneaux, P.B. Grenet, R. Rousselot, A. Marc, J. De Finance, etc. Pero estudiaremos aquí al más representativo: J. Maritain.

2.1. Vida y obra. Nació en París en 1882. Estudió en La Sorbona. Se casó a los 22 años. A los 24 vivió dos años en Heidelberg. Comenzó su magisterio en el Colegio Stanislas a los 30 años; lo siguió en el Instituto Católico a los 32, continuándolo en el Círculo de Estudios Tomistas por él fundado a los 37. En 1939, al comienzo de la IIª Guerra Mundial, huyó a América porque su esposa era de raza judía. Allí fue profesor en las universidades de Toronto, Princeton y Columbia. Desde la muerte de su esposa, cuando él contaba con 78 años se retiró a Toulouse y a Kolbshein. Murió en 1973 a los 91 años. Leyó a Spinoza, Bergson, y otros pensadores modernos, pero sobre todo a Sto. Tomás de Aquino. Entre sus obras se cuentan: Arte y escolástica, El Doctor Angélico, Tres reformadores, Ciencia y sabiduría, Introducción general a la filosofía, Breve tratado de la existencia y el existente, El orden de los conceptos, El hombre y el estado, Siete lecciones sobre el ser, La filosofía de la naturaleza, Distinguir para unir o los grados del saber, El alcance de la razón, La persona y el bien común, Los derechos del hombre y la ley natural, Cristianismo y democracia, Principios de una política humanista, Filosofía de la historia, Para una filosofía de la educación, Humanismo integral, Filosofía moral y Dios permite el mal. Su familia fue protestante liberal y esa es la educación primera que recibió. Su educación universitaria fue laicista, considerándose en ese tiempo ateo o agnóstico. Se convirtió al catolicismo a los 24 años, junto con Raïssa, que sería su esposa, por su mutua amistad con Léon Bloy. A esa conversión religiosa siguió su mutua conversión intelectual hacia la filosofía tomista, cuando él contaba con 28 años. Entre sus 63 y 66 años fue embajador de Francia ante la Santa Sede.

2.2. Filosofía. Para Maritain, la tomista es no solo filosofía cristiana sino también sabiduría humana. Hizo mucho bien en ofrecer al mundo moderno las síntesis de la doctrina tomista en las diversas áreas para un público no familiarizado con el latín. En filosofía de la naturaleza distinguió la tomista, que es física de concausas físicas (material, formal, eficiente y final) de la física moderna cuya tendencia a la matematización le lleva a alejarse de la realidad física tal como es. En metafísica distinguió entre el acto de ser y la esencia en lo creado, y trató de los trascendentales: ser, verdad, bien, belleza y unidad. En cuanto a las realidades espirituales afirmó que nuestro conocimiento de ellas es meramente analógico y derivado del conocer abstractivo. En antropología sostuvo que el existencialismo de Tomás de Aquino es válido porque el afirmar la existencia –que identifica con la persona– no le lleva –como a los modernos existencialistas– a negar la naturaleza humana. Fundó la ética tomista en los bienes, en el fin último y en el primer principio de moralidad (‘haz el bien y evita el mal’), a distinción de la kantiana fundada en las normas de la razón práctica. Su filosofía política es comunitaria y defiende la democracia personalista, el pluralismo, la autonomía del régimen temporal ante el religioso. En antropología sostuvo un humanismo teocéntrico frente a los humanismos antropocéntricos modernos que terminan en el ateísmo.