LA FILOSOFÍA EN SU HISTORIA (J.F. SELLÉS)

3. La técnica

3.1. Origen.

La técnica es un modo de saber práctico tan antiguo como el hombre, pero su prestigio se ha desarrollado sobre todo desde el siglo XIX.

La técnica de la Grecia clásica fue pujante en todas las artes y bellas artes si se compara con las demás culturas de la antigüedad, pero la técnica sólo logró su agudo progreso con la matematización moderna (saber teórico aplicado). Aristóteles desestimó la matemática para comprender el cosmos, porque pensó que no trata de la causa final y que desnaturaliza la eficiente, el movimiento.

El dominio actual del mundo que permite la técnica es grande. Su matematización implica capacidad de transformación –cultura– y previsión, pero no comprensión, lo cual comporta una independización de la cultura respecto de la naturaleza. Por eso es comprensible que la actual técnica tienda a prescindir de preguntarse acerca del fundamento y del destino.

En la modernidad, y también actualmente, hay modos de comprensión del hombre desde la primacía de la técnica. Y esto tanto en filosofías, que han devenido ideologías, como en actitudes ordinarias.

3.1.1) Ideologías tecnocráticas: el marxismo, el esteticismo nietzscheano y la postmodernidad.

a) El marxismo postuló que el valor del hombre estriba en lo que produce –su fundamento es su capacidad laboral actual– tras negar la índole inmaterial e irrestrictamente creciente de las potencias humanas superiores –inteligencia y voluntad–, de modo que puso el énfasis en una productividad que, aunque rinda ahora, debe quedar abierta al futuro en el cual se cree que el hombre mejorará inexorablemente (futurología). Por otra parte, para el marxismo, el valor del destino equivale al de lo producido.

Esta ideología es falsa porque es evidente que el hombre ni es ni puede ser un producto de sus manos. Además, al negar la inmaterialidad de dichas facultades, no distingue entre ética y técnica (recuérdese que la filosofía griega distinguía jerárquicamente entre praxis y póiesis, y la medieval entre agere y facere; y aunque no estén separadas, la primera es superior a la segunda). En suma, el marxismo, más que materialismo, es culturalismo.

b) Otra de ellas fue la obra de Nietzsche: ‘filosofar con el martillo’. Con todo, el pensador de Röcken –frente a Marx– dio más importancia ‘al hacer’ humano que a ‘lo hecho’; por tanto, se trata de un culturalismo menos burdo.

c) El culturalismo actual es el último brote ideológico que se apoya en la técnica, la cual pretende alterar incluso la naturaleza corpórea humana (si el cambio es a mejor –ej. vivir más tiempo– no hay ningún problema, pero sí lo hay si es a peor).

3.1.2) Actitudes tecnocráticas: el desprecio del pasado, la hipervaloración de la salud corporal y calidad de vida, el centrar la clave de la actividad empresarial en la productividad.

a) El desprecio del pasado. Quien apuesta por que la técnica solucione su vida práctica tiende a despreciar el pasado como época oscurantista, porque obviamente tal periodo no estaba amparado por los modernos adelantos.

b) La hipervaloración de la salud corporal y calidad de vida, puesto que la técnica no tiene otro horizonte más allá de lo que se puede comprobar experimentalmente.

c) El centrar la clave de la actividad empresarial en la productividad y venta de lo producido, pues con esa actitud se olvida que la empresa es una ‘reunión de personas’, no economía alguna, y que el dinero es siempre ‘trabajo humano en potencia’.

Inferiores en radicalidad a las posiciones de dichas ideologías, en el siglo XX se han dado otras filosofías que han sostenido la hegemonía de la razón práctica sobre la teórica. Así, Ortega sostuvo, frente a Aristóteles, esa tesis. Para Zubiri, el carácter propio de la realidad se encuentra directa­mente en la técnica. La última filosofía de Heidegger apela a la técnica para comprender la articulación del hombre con el ser. Obviamente, también el pragmatismo piensa así. Estas posiciones, además de actitudes contradictorias, porque son intentos de justificar teóricamente que la práctica es superior a la teoría, son injustificables porque la verdad no tiene sustituto útil.

3.2. Descripción.

La técnica es un modo de saber práctico que pone el fundamento en presente; y que comprende el destino humano como lo que está al alcance de su poder de transformación cultural.

3.3. Medio: la tecnología.

Según la técnica, alcanzar el presente y el destino aludidos requiere de una mediación, pues mantiene que entre el fundamento y lo fundado y entre el destino y el hombre que se destina se da precisamente la actividad técnica.

3.4. Distinciones. La técnica se distingue:

a) De los demás saberes prácticos en que pone el fundamento en presente.

b) De la filosofía porque es saber práctico, no teórico, y usa de medio sensible.